Rinden homenaje a Antonio Sánchez Ibarra

En medio de una generalizada expresión de dolor por la inesperada y sensible pérdida de un gran científico, la comunidad universitaria rindió este lunes una guardia de honor y sentido homenaje luctuoso al astrónomo Antonio Sánchez Ibarra, un apasionado por la divulgación de la ciencia, la astronomía y en especial de las ciencias del espacio.

A nombre de la Universidad de Sonora y el rector Heriberto Grijalva Monteverde, la vicerrectora de la Unidad Regional Centro, Guadalupe García de León Peñúñuri, hizo referencia a cómo los medios de comunicación han consignado la pérdida del más importante divulgador de la ciencia que ha tenido en su historia la máxima casa de estudios sonorense.

Al pie de la escalinata del edificio de Rectoría y ante el féretro que guardaba sus restos mortales, así como de sus familiares, amigos y una enorme cantidad de miembros de esta casa de estudios, García de León refrendó el respeto y admiración por el académico por su incansable trabajo y la creación de innumerables programas y proyectos relacionados con su pasión que fue la astronomía.

La Vicerrectora advirtió que no habría palabras suficientes para hacer un justo homenaje “al hombre que de niño se enamoró del sol y de adulto nos enseñó a mirar las estrellas”.

A su esposa Marcela Barraza y sus hijos José Alfredo y Marcos Antonio, la vicerrectora les dijo que la Unison siempre recordará con afecto y admiración a su padre y esposo ya que se honrará su memoria al continuar con su fecundo trabajo.

El jefe del Departamento de Investigación en Física de la Unison (DIFUS), Julio César Saucedo Morales, expresó que Antonio Sánchez Ibarra fue el más conocido de esta universidad alrededor del mundo por su divulgación de la ciencia y la astronomía y destacó que su mayor logro fue transmitir de una manera accesible las maravillas del universo.

Marcela Barraza, esposa del inolvidable investigador, dijo con voz entrecortada por el dolor y con profunda emoción que “Antonio nos enseñó a disfrutar lo que es el universo, conocer las maravillas de nuestra estrella, el sol, trayéndolo, desde otra perspectiva”.

Como su colaboradora académica y de divulgación, recordó cómo vio infinidad de veces cuando los niños le daban las gracias porque les había mostrado algo que jamás hubieran podido leer en un libro como lo hizo con los cursos básicos de astronomía para todas las edades ya que solo les pedía ganas para aprender.

“Ese era Antonio Sánchez; aunque tenía otras dos facetas: la música era su pasión; le encantaba poder expresarse a través de ella porque consideraba que el cosmos lograba adquirir sonidos a través de sus bongós y la guitarra y cuantas veces tenía oportunidad entregaba esa parte de su vida a la gente. Su otra gran pasión fue su familia, y no sólo la consanguínea, porque a más de uno le llamó su hermano”, enfatizó.

Al término del sensible acto luctuoso, su cuerpo fue trasladado hasta el patio principal del Área de Astronomía donde académicos, colaboradores y amigos le rindieron otro homenaje mediante expresiones de reconocimiento a su contribución científica, su inigualable esfuerzo y amor sostenido por la ciencia y la astronomía, además de innumerables anécdotas de cotidiana labor en el trabajo universitario.