Zelaya hace contacto con gobierno de facto en Honduras

El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya inició contactos informales con el Gobierno de facto desde su refugio de la embajada de Brasil, aunque su demanda de volver al poder sigue trabando una salida a la grave crisis en la empobrecida nación.

Zelaya pidió a sus partidarios en toda Honduras que viajen a la capital para presionar al Gobierno interino instalado tras el golpe militar que lo derrocó hace tres meses.

«La resistencia no debe disminuir la presión sobre el régimen golpista si nosotros realmente queremos revertir este proceso», dijo en una entrevista con el canal de televisión Cholusat Sur.

«Las diferentes comunidades de Honduras deben venir para la capital del país», añadió.

Zelaya lleva cinco días en la embajada de Brasil, donde se refugió tras ingresar clandestinamente al país en un nuevo intento por recuperar recuperar el poder que le arrebataron en el golpe militar del 28 de junio.

Allí, bajo un sitio de policías y militares armados a guerra que mantienen acordonada la zona, recibió a un emisario del Gobierno de facto y a candidatos presidenciales, pero dijo que no ve una real voluntad de diálogo.

«Se han establecido enlaces informales para que inicien las pláticas que conlleven al diálogo, pero eso no podrá avanzar hasta que se vea un cambio de actitud en el actual régimen de facto», dijo en un comunicado.

Candidatos a las elecciones presidenciales de fines de noviembre conversaron el jueves con el presidente de facto Roberto Micheletti y más tarde con Zelaya.

Pero Zelaya dijo que el Gobierno de facto no mostró «ningún ápice» de voluntad de devolverle el poder.

Elvin Santos, candidato del Partido Liberal de Zelaya, fue sin embargo más optimista. «Las partes mostraron enorme apertura. Siento que el diálogo se puede perfectamente implementar», dijo a periodistas al salir de la embajada de Brasil.

El Gobierno de facto y los candidatos presidenciales apuestan a que las elecciones de noviembre pasen la página de la crisis. Pero la comunidad internacional ha dejado claro que no reconocerá a un Gobierno elegido bajo estas condiciones.

«Serían unas elecciones tipo Afganistán, que profundizarían más bien la crisis de Honduras, la aislarían más del mundo y se cometería otro doble crimen en contra del pueblo hondureño», dijo Zelaya a la Radio Fórmula de México.

CONSEJO DE SEGURIDAD

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunió el viernes para analizar la situación en Honduras, sacudida por la peor crisis en América Central en décadas.

El canciller brasileño, Celso Amorim, rechazó ante el Consejo lo que describió como «amenazas» contra la seguridad de Zelaya, que ha denunciado planes para asesinarlo dentro de la embajada.

«Es imperativo asegurar que el régimen de Honduras respete plenamente y cumpla con la Convención de Viena en relación con la embajada de Brasil, en particular su inviolabilidad y la seguridad de su personal y la gente al interior», dijo.

Zelaya, Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional exige que le devuelvan el sillón presidencial, del que fue sacado a punta de pistola el mismo día en que quería organizar una consulta popular que abriera paso a su reelección.

Esto fue interpretado por políticos, empresarios y hasta por la iglesia católica como un intento de emular a su aliado venezolano, el presidente izquierdista Hugo Chávez.

El Gobierno de facto insiste en que la restitución de Zelaya depende de la Corte Suprema de Justicia, que lo destituyó por una supuesta violación constitucional, y del Congreso, que designó al presidente de facto.

Una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) estaría haciendo las maletas para viajar en los próximos días a Honduras y presionar por una solución a la crisis.

Amigos y enemigos de Zelaya planeaban mantener la presión en las calles de Honduras.

Miles de simpatizantes del Gobierno de facto marcharon el jueves delante del edificio de Naciones Unidas y la embajada de Estados Unidos para gritar su indignación ante lo que consideran una injerencia de naciones extranjeras en sus asuntos domésticos.

Partidarios de Zelaya nucleados en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe convocaron para el viernes a una manifestación que partirá desde la Universidad Pedagógica de Tegucigalpa.

Sus dirigentes se mantuvieron el jueves lejos de la embajada de Brasil para evitar, dijeron, que la policía aprovechara posibles disturbios para allanarla.

«Exhortamos a la resistencia a mantener su batalla hasta que juntos, pueblo y presidente, logren las reformas constitucionales y la caída de los usurpadores», dijo Zelaya en su comunicado.