Lourdes Encinas Moreno
Hoy se cumplen 41 años de la matanza de Tlatelolco, en la que decenas de universitarios fueron masacrados por el grupo paramilitar Batallón Olimpia y elementos del ejército, al tratar de disolver una manifestación pacífica, siguiendo las órdenes de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, entonces presidente y secretario de Gobernación.
Cuatro décadas después, con todo y una fiscalía especial creada por el ex presidente Vicente Fox para investigar los hechos, lo cierto es que los jóvenes asesinados y sus familias no han logrado justicia plena a esta que fue una verdadera masacre.
Hoy, como cada año, veremos testimonios de sobrevivientes y sus familiares, que cada vez son menos, pues a pesar de los esfuerzos porque el 2 de octubre no se olvide, parece condición humana sí olvidar, y condición de los mexicanos, dejar pasar.
Cuatro décadas después nos enfrentamos como sociedad a un hecho de similar magnitud, en cuanto a su impacto y el dolor generado, el incendio de la guardería ABC que ha dejado 49 niños muertos a causa de las quemaduras y la intoxicación por humo, y otros tantos heridos.
El próximo lunes se cumplirán cuatro meses de esa horrorosa tragedia, sobre la cual la impunidad cabalga libremente; este domingo, como cada mes, habrá una marcha de los familiares de las víctimas para exigir justicia y atención médica, con el llamado a la sociedad para que no los dejen solos.
Sin embargo es evidente que cada vez es menos la gente que sale a las calles para sumarse a su legítimo reclamo, no porque no lo compartan, sino porque el dolor y la indignación se van diluyendo en las ocupaciones cotidianas.
El reto como sociedad es que esta tragedia no se olvide, sobre todo que no se le olvide a las autoridades la gran deuda que tienen en este caso.
No se debe olvidar que 49 niños murieron a consecuencia de la negligencia de funcionarios públicos y las violaciones a los reglamentos de particulares.
No se debe olvidar que el IMSS no le está cumpliendo como debe a los niños sobrevivientes, cuyas familias, lastimosamente, tienen que realizar eventos y hacer cooperachas para poder llevarlos con los médicos especialistas.
Hay una promesa de apoyo que le hizo el gobernador Guillermo Padrés Elías los padres de ABC, que bien podría empezar con establecer un mecanismo para que estos niños reciban la atención urgente que necesitan… Le aseguro que nadie se lo cuestionaría, por el contrario.
Estamos ante un crimen, culposo o no, que no se ha castigado; hay niños que no están siendo atendidos, y ninguna autoridad ha movido un dedo para que evitar que una tragedia como esta vuelva a ocurrir.
Sin embargo, los familiares de los pequeñitos aún confían en que recibirán la justicia que sus hijos merecen,
Lo menos que como sociedad podemos hacer es apoyar la exigencia de los familiars, para que se castigue conforme a la ley a los responsables y se actúe en consecuencia para esto no suceda de nuevo… Y que el 5 de junio de 2009 no se quede simplemente como otra fecha que no hay que olvidar.
Que pase un excelente y reparador fin de semana.
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