El costo político es para todos los partidos

El fin de semana diputados y senadores consumaron lo que para la gran mayoría de la población no es más que un atraco en despoblado.
En una simple conclusión, a partir del próximo año los mexicanos pagaremos más por todo, salvo los que no pagan impuestos porque por ellos simplemente no van.
A pesar del rechazo popular y de expertos en la materia, los legisladores aprobaron un mazacote fiscal para tratar de tapar los huecos presupuestales que dejan la mala administración y el derroche de recursos públicos.
Al ciudadano se le obliga de nuevo a aportar más de una misma bolsa, reduciendo su poder adquisitivo, pero ellos como si nada. Gobernantes y legisladores seguirán con sus mismas prebendas, con su mismo derroche, con el mismo insultante presupuesto para que sus partidos ganen elecciones.
Más allá del atraco a nuestros bolsillos, de la decepción de ver que a nuestros gobernantes y legisladores no les da para más y terminan con la salida fácil de aumentar impuestos para llenar las arcas, ante una lastimosa falta de visión de Estado, hubo algo peor.
Lo peor para mi fue  ver al Presidente y a los legisladores buscando desesperadas salidas para no asumir el costo político del alza de impuestos. Lo peor fue ver su cínica lucha por no perder votos.
Sin embargo, aquí ninguno se salva, ni los panistas con sus intentos de rebelión, ni los perreditas y demás que no hacen más que vociferar en la tribuna y mucho menos los priístas, en especial en el Senado con esa patética faramalla para evadir el voto.
Todos y cada uno de los legisladores son responsables de este agravio a su bolsillo, porque pudieron haber encontrado una mejor alternativa a la propuesta presidencial, pero se concentraron en lo único que les importa: el botín electoral.
Y al que venga a querer presumirle que votó en contra o se abstuvo, no le crea, no lo hizo por usted sino pensando en el siguiente cargo que va a ir a buscar.
El costo político por este agravío a su bolsillo es de todos los partidos políicos y, como ciudadanos, no se nos debe olvidar cobrárselos.
¿Cómo?, se preguntará usted, si además se han encargado de blindarse muy bien al escrutinio ciudadano, y no hay en México mecanismos eficientes para la rendición de cuentas.
Aún así, se puede, exigiéndoles explicaciones, cuestionando sus malas decisiones, señalando y exhibiendo sus excesos y, al final, lo que más les duele que es en las urnas.
Es un hecho que la sociedad mexicana está evolucionando, cada día mejor organizada, más crítica y haciendo uso de la tecnología para exigir el cumplimiento de sus derechos, mientras que la clase política se estanca. Ese es nuestro nicho de oportunidad y debemos seguir trabajando en ello, aunque a veces parezca que le hablamos al aire.
Los que sí ganaron
Ganó el cabildeo de las grandes tabacaleras que lograron reducir al mínimo el aumento al tabaco, dejando un aumento de dos pesos por cajetilla, progresivos a tres años.
Ganarón las grandes empresas de telecomunicaciones, que a mucho batallar, pero lograron la exención fiscal por temporal a cambio de su inversión en banda ancha.
Ganó el momvimiento #internetnecesario, al tumbarse el 3% al servicio de conexión. Aunque esto hay que tomarlo con reserva y no dejar que una manifestación auténtica se tome como bandera, sobre todo por los legisladores del PRD que fueron los únicos que realmente dimensionaron sus alcances.

Lourdes Encinas Moreno

El fin de semana diputados y senadores avanzaron en la consumación de lo que para la gran mayoría de la población no es más que un atraco en despoblado.

En una simple conclusión, a partir del próximo año los mexicanos pagaremos más por todo, salvo los que no pagan impuestos porque por ellos simplemente no van.

A pesar del rechazo popular y de expertos en la materia, los legisladores aprobaron un mazacote fiscal para tratar de tapar los huecos presupuestales que dejan la mala administración y el derroche de recursos públicos.

Al ciudadano se le obliga de nuevo a aportar más de una misma bolsa, reduciendo su poder adquisitivo, pero ellos como si nada.

Gobernantes y legisladores seguirán con sus mismas prebendas, con su mismo derroche, con el mismo insultante presupuesto para que sus partidos ganen elecciones.

Más allá del atraco a nuestros bolsillos, de la decepción de ver que a nuestros gobernantes y legisladores no les da para más y terminan con la salida fácil de aumentar impuestos para llenar las arcas, ante una lastimosa falta de visión de Estado, hubo algo peor.

Lo peor fue ver al Presidente y a los legisladores buscando desesperadas salidas para no asumir el costo político del alza de impuestos. Lo peor fue ver su cínica lucha por no perder votos.

Sin embargo, aquí ninguno se salva, ni los panistas con sus intentos de rebelión, ni los perredistas y demás que no hacen más que vociferar en la tribuna y mucho menos los priístas, en especial en el Senado con esa patética faramalla para evadir el voto.

Todos y cada uno de los legisladores son responsables de este agravio a su bolsillo, porque pudieron haber encontrado una mejor alternativa a la propuesta presidencial, pero se concentraron en lo único que les importa: el botín electoral.

Y al que venga a querer presumirle que votó en contra o se abstuvo, no le crea que lo hizo por usted, lo hizo pensando en el siguiente cargo que va a ir a buscar.

El costo político por este agravío a su bolsillo es de todos los partidos políicos y, como ciudadanos, no se nos debe olvidar cobrárselos.

¿Cómo?, se preguntará usted, si además se han encargado de blindarse muy bien al escrutinio ciudadano, y no hay en México mecanismos eficientes para la rendición de cuentas.

Aún así, se puede, exigiéndoles explicaciones, cuestionando sus malas decisiones, señalando y exhibiendo sus excesos y, al final, en lo que más les duele que es en las urnas.

Es un hecho que la sociedad mexicana está evolucionando, cada día mejor organizada, más crítica y haciendo uso de la tecnología para exigir el cumplimiento de sus derechos, mientras que la clase política se estanca. Ese es nuestro nicho de oportunidad y debemos seguir trabajando en ello, aunque a veces parezca que le hablamos al aire.

Los que sí ganaron

Ganó el cabildeo de las grandes tabacaleras que lograron reducir al mínimo el aumento al tabaco, dejando un aumento de dos pesos por cajetilla, progresivos a tres años.

Ganaron las grandes empresas de telecomunicaciones, que a mucho batallar, pero lograron la exención fiscal temporal a cambio de su inversión en banda ancha.

Ganó el momvimiento #internetnecesario, al desecharse el 3% al servicio de conexión. Aunque esto hay que tomarlo con reserva y no dejar que una manifestación auténtica se tome como bandera, sobre todo por los legisladores del PRD que fueron los únicos que realmente dimensionaron sus alcances.