Por María del Socorro Arvizu | marvizu@ehui.com
Mery Carreta aún tiembla de impotencia al recordar las palabras y acciones del ahora ex director del Centro Médico de Occidente, que en su opinión arrebató a su bebé la última oportunidad de sobrevivir al incendio de la guardería ABC.
Para ella, la negligencia del doctor Marcelo Castillero Manzano marcó la diferencia entre la vida y la muerte para su pequeña hija, Daniela Guadalupe Reyes Carreta, que tras la tragedia presentó quemaduras en un 85% de su cuerpecito.
Mientras la niña permanecía aquí, en el Hospital San José, se comunicaron con ellos de Shriners para ofrecer un lugar para ella, relató, pero el doctor dijo que si se la llevaban no los iban a dejar pasar en la frontera.
‘Una se siente hasta culpable de haber tomado decisiones erróneas, aún cuando hayan sido basadas en la opinión de alguien que se supone que sabe lo que dice’, menciona.
La tristeza de su mirada dice mucho más que lo que dice su boca. No había querido hacer ningún tipo de declaración desde que ocurrió el incendio, hace poco más de seis meses. Era maestra, pero jamás podrá volver a serlo.
‘Daniela está bien. Daniela está bien. Ahora es cuándo. Llévesela’, cuenta que dijo el doctor, a quien califica de una persona muy fría.
Cuando se le atendió en Guadalajara, no se le colocó ningún tipo de piel para cubrir las quemaduras, porque según este doctor eso era algo ‘del pasado’, denunció.
Sin embargo, señala, los especialistas de Shriners en Cincinatti aseguraron que este procedimiento fue lo primero que se debió haber hecho.
La pequeña Daniela Guadalupe Reyes Carreta sufría fuertes infecciones en su pielecita, y no logró sobrevivir una vez haber sido trasladada al hospital Shriners de Cincinatti, donde falleció el 26 de junio de este año, 21 días después de ocurrido el incendio.
Los médicos de Shriners tuvieron que explicarles a los adoloridos padres de la menor que se perdió tiempo valiosísimo para atender debidamente a su hija.
‘Les quitaron la única chanza de salir adelante, de recibir una atención como ellos se merecían’, indica la mamá de Daniela.
‘Las quemaduras de la niña jamás se trataron como deberían haber sido. Nomás las limpiaban y limpiaban, pero nunca las cubrían. Le amputaron la nariz sin consultarnos”, explicaba la madre, mientras uno de los padres en señal de apoyo y solidaridad colocaba una mano en su hombro.
“Prometía que ya le iban a poner los implantes a Daniela. Un día antes de que se la llevaran a Cincinatti, decía que ya iban a llegar de Europa las máquinas que iban a reproducir la piel de la niña”, denuncia.
Mery Carreta pide que el doctor Castillero Manzano se haga responsable de sus actos: “Nos prometieron un hospital de primera, con toda la tecnología, pero no estaban preparados”.










