ROMA.- Antonis Samaras, el líder del partido Nueva Democracia de Grecia, prestó juramento como nuevo primer ministro del país con la promesa de hacer todo lo posible para hacer frente a la crisis económica que ha sacudido la zona euro.
La ceremonia de investidura, presidida por el arzobispo Jerónimo II, primado de Grecia, tuvo lugar poco después de haber acordado un gobierno de coalición con los socialistas (PASOK) y el partido más pequeño de izquierda, la Izquierda Democrática.
“Pido al pueblo griego patriotismo, unidad nacional sin fisuras y confianza. Con la ayuda de Dios haremos lo que esté en nuestra mano para sacar al país de la crisis cuanto antes”, dijo Samaras en sus primeras palabras públicas tras prestar juramento.
Indicó que exigirá al nuevo gobierno que se forme “trabajo duro para poder dar una esperanza tangible a nuestro pueblo”.
Los tres líderes de los partidos en el gobierno de coalición se reunirán esta noche con el ministro saliente de Finanzas, Giorgos Zanias, así como con favorito para ser su sucesor, el presidente del Banco Nacional de Grecia, Vassilis Rapanos.
La alianza de gobierno estará apoyada por el partido conservador Nueva Democracia, los socialistas griegos (Pasok) y la pequeña agrupación de centroizquierda Izquierda Democrática (Dimar).
Los tres partidos que apoyarán al gobierno de Samaras cuentan con 179 diputados de los 300 de la cámara griega, suficientes para aprobar proyectos sin pasar demasiados apuros. 129 son de Nueva Democracia, 33 del Pasok y 17 de Dimar.
“Le ordeno formar un gobierno y le deseo buena suerte pues los problemas son numerosos y difíciles”, declaró este miércoles el presidente griego, Carolos Papulias, después de que Samaras le informó que había logrado el apoyo parlamentario de los partidos Pasok y Dimar.
El nuevo gobierno de coalición tendrá como tarea inmediata designar un equipo para renegociar las duras condiciones de austeridad impuestas por el rescate financiero internacional.
Además, el nuevo gobierno enfrentará la presión para intentar suavizar las resentidas medidas de austeridad que se le exigen a Grecia bajo el rescate de 130 mil millones de euros acordado en marzo con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Asimismo, Samaras debe contener las crecientes tensiones sociales creadas por la crisis y mantener unida una coalición con sus tradicionales rivales ante la prueba económica más dura de Grecia desde la Segunda Guerra Mundial.

