CIUDAD DE MÉXICO.- Estados Unidos se ha convertido en un país donde casi 100 mil personas son atacadas al año con armas de fuego, es decir, una cada cinco minutos, revelan estudios realizados por la Campaña Brady para la Prevención de la Violencia con Armas de Fuego y el Centro de Prevención y Control de Lesiones de Estados Unidos.
Aunque no existe una cifra oficial de los muertos por armas de fuego, ambas organizaciones estiman que 31 mil 593 personas fallecieron por heridas de bala y 66 mil 769 resultaron heridas cada año, en promedio.
Su estimación se basa en certificados de defunción y en registros de admisión de la salas de emergencia de hospitales obtenidos de 2008 a marzo de 2011. Y aclara que los números pueden no sumar 100 por ciento de todos los casos porque fueron redondeados.
George W. Bush derogó ley y aumentaron los tiroteos
La organización también ha documentado, con reportes de la prensa nacional y local, 458 balaceras con un saldo de al menos 934 muertos desde 2005, cuando el entonces presidente George W. Bush derogó la ley que restringía la venta de fusiles de alto poder que estuvo en vigor de 1994 a 2004.
Entre esos registros figura la matanza en Virginia Tech del 16 de abril de 2007, la más sangrienta de la historia reciente de Estados Unidos, con un saldo de 33 muertos.
Por su parte, el diario The Washington Post publicó que en la década de 1994 a 2004 se redujo considerablemente el número de armas con cargadores de alta capacidad confiscadas, de un poco más de 17.5 por ciento a 10 por ciento. Después de la derogación de la ley, dicha cifra se disparó hasta llegar a 22 por ciento en 2010.
Además, la fundación contra la corrupción con sede en Washington Judicial Watch ha documentado por años graves incidentes que afectan la seguridad nacional de Estados Unidos.
Entre los casos más célebres se encuentra la pérdida de cientos de armas que estaban bajo la custodia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), citando información contenida en un reporte de 27 páginas.
También incluye los reportes periodísticos sobre el transporte de armamento nuclear a cargo de agentes federales ebrios.
Judicial Watch también editó un reporte publicado por el Inspector General para la Reconstrucción de Irak en 2006, en el que se revela que el Pentágono no podía informar sobre el paradero de 14 mil 030 armas, que incluían rifles de asalto, ametralladoras, lanzagranadas y pistolas automáticas, “que fácilmente podían ser usadas por terroristas para atacar a civiles en Estados Unidos”.
Por su parte, la Campaña Brady para la Prevención de la Violencia con Armas de Fuego recuerda también que el organismo encargado de vigilar la venta de armas, la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés), no sabe a dónde fueron a parar 62 mil 134 armas vendidas al público por tiendas establecidas de 2008 a 2010.
Según un análisis de la Campaña Brady, la industria en Estados Unidos ha puesto “unos 283 millones de armas en manos de civiles” y ha generado un mercado que cada año pone a la venta 4.5 millones de armamentos nuevos y dos millones de armas de segunda mano.
Obama no regulará armas
A pesar de que el tema de las armas de fuego tomó un lugar preponderante en la campaña presidencial de Estados Unidos tras la matanza de Colorado, la Casa Blanca y el demócrata más importante del Senado aclararon ayer que el programa político de este año no incluirá iniciativas de ley en ese rubro.
En cambio, el presidente Barack Obama tiene la intención de centrarse en otros medios para luchar contra la violencia ligada a las armas: una posición no muy diferente a la de su rival republicano en las elecciones de noviembre, Mitt Romney.
Ayer, seis días después de los muertos a disparos en un cine de Colorado, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, dijo que Obama todavía apoya la idea de prohibir la venta de armas de asalto, una restricción que expiró en 2004.
Sin embargo, “hay cosas que podemos hacer a falta de legislación y a falta de leyes de armas que puedan reducir la violencia en nuestra sociedad”, dijo.
Las declaraciones de Carney se produjeron un día después de que Obama, durante un discurso en Nueva Orleáns frente a un grupo que aboga por los negros estadunidenses, apoyó que se apliquen ciertas restricciones adicionales a la propiedad de armas.
Obama reconoció que no había hecho lo suficiente para mantener las armas fuera de las manos de los delincuentes y se comprometió a trabajar con los legisladores de ambos partidos para avanzar en el tema.
En el Senado, el líder de la mayoría demócrata Harry Reid, dijo que el Senado no analizaría el tema de las armas este año, a pesar de que coincidió con las declaraciones de Obama en Nueva Orleáns.
“Con el calendario que tenemos, ni siquiera vamos a tener un debate sobre el control de armas”, dijo Reid a los periodistas.
La postura expresada el jueves por la Casa Blanca y Reid muestran una realidad en Washington, donde abogar por restricciones a la propiedad de armas es visto como un lastre político.
Tras reconocer la oposición que hay en el Congreso a la imposición de nuevos límites, Carney dijo que Obama trabajará para mejorar las leyes de armas existentes.

