Marikana • La policía sudafricana alegó ayer haber actuado en legítima defensa en una operación represiva —la más sangrienta desde el fin delapartheid en 1994— que dejó, según su propio balance, 34 mineros huelguistas muertos y cerca de 80 heridos.
El presidente sudafricano, Jacob Zuma, abandonó súbitamente ayer por la mañana una cumbre regional en Mozambique para dirigirse a un lugar cerca del drama, y anunciar la creación de una comisión de investigación.
“Debemos tratar de que se esclarezca la verdad de lo que ocurrió aquí, por eso decidí instaurar una comisión de investigación para descubrir las causas reales de este incidente”, declaró el jefe de Estado.
“El grupo de militantes cargó contra la policía, disparando y blandiendo armas peligrosas”, sostuvo por su parte la jefa policial, Riah Phiyega, al dar cuenta de los enfrentamientos ocurridos el jueves en Marikana (noroeste) con los huelguistas de la mina de platino Lonmin.
El movimiento minero, considerado ilegal, se inició con una reivindicación de un grupo del gremio que exigía triplicar su salario, actualmente de 4 mil rands mensuales (486 dólares).
La matanza provocó conmoción mundial, ya que numerosas cadenas de televisión se encontraban cubriendo las negociaciones con los huelguistas cuando se inició la operación. Las imágenes muestran a los agentes abriendo fuego contra manifestantes, que caen en medio de una nube de polvo.
Phiyega mostró otros videos, en los que se ve a policías esforzándose en dispersar a los mineros, negociando con ellos y recurriendo a armas convencionales de dispersión de manifestaciones, como cañones de agua y balas de goma.
En cualquier caso, se trató de la intervención policial más sangrienta desde 1985, cuando la policía mató a 20 manifestantes negros que protestaban contra el régimen del apartheid.
Esta vez, fueron policías negros quienes abrieron fuego contra mineros también negros cuyas condiciones materiales de vida experimentaron escasas mejoras desde la instauración de una democracia multirracial hace 18 años.
La huelga de Lonmin, que se inició hace una semana, ya había dejado diez muertos antes del jueves, en presuntos enfrentamientos entre dos gremios: el Sindicato de Mineros y Obreros de la Construcción (AMCU, radical) y el Sindicato Nacional de Mineros (NUM), un poderoso aliado del Congreso Nacional Africano (CNA), el partido en el poder.

