El Juglar de la Red
Por Rafael Cano Franco
Hacia una política de Comunicación Social
No es la pretensión de esta columna entrar en un rollo academicista, pero es necesario precisar que en materia de comunicación social, las instituciones gubernamentales han partido de una premisa equivocada al momento de definir su política de comunicación: que se hable bien del jefe aunque lo dicho no tenga sustento en la realidad.
Voy a empezar por el final y para ello retoma un argumento de Manuel Castells, publicado en la revista “Nexos” de septiembre: “Como los mensajes políticos sólo llegan a los ciudadanos a través de los medios de comunicación, el lenguaje de la política tiene que adaptarse a los medios. Y en ese sentido toda la política es mediática. Lo que no existe en el espacio de la comunicación deja de existir, punto. Puede existir como relación individual, pero no existe como comunicación socializada”.
En palabras menos académicas: aquello que sucede, no sucede si no aparece en medios.
Eso quiere decir que las acciones de un político, en lo individual o como institución, para que tengan impacto deben aparecer en los medios de comunicación, en todos o en su defecto en la gran mayoría.
La premisa fundamental es que gobernar es comunicar. Pero esto implica por necesidad que la comunicación vaya en concordancia con un acto realmente ejecutado, las mentiras no comunican, solamente perjudican.
Hay dos formas básicas de ejercer la comunicación: a través de la coerción de medios, de la compra de espacios para lanzar vítores al político y del control violento de los espacios comunicativos; o de la otra forma, que es más sutil y trata de la capacidad de modelar lo que ocurre en la mente de las personas a través de las herramientas persuasivas y de la negociación colectiva.
Debe señalar que en el Gobierno de Eduardo Bours, por ejemplo, el sistema de poder se basó en la coacción, pero eso lo exhibió como un gobierno políticamente débil, porque a final de cuentas cuando una gran parte de los ciudadanos pensaron diferente y eso lo llevaron a la práctica, ese poder coercitivo se disolvió en una derrota electoral.
No en balde los viejos comunicadores, los seductores del pasado, tenían como adagio el lema de que “torturar los cuerpos es menos efectivo que moldear la mente”.
La comunicación y la información son las fuentes básicas del poder, pero también del contrapoder. En ambos se da esa dualidad. Los medios otorgan el espacio en el que se constituyen las relaciones de poder. Esto no significa que los medios de comunicación tengan poder.
Su importancia radica en que cualquier tipo de poder necesita pasar por el espacio de la comunicación para llegar a nuestras mentes y aquí se aplica otra premisa: “Los medios de comunicación no pueden decirnos qué pensar, pero sí en que pensar”.
En los comunicadores y operadores oficiales todavía está impregnada la idea de que solamente “los medios grandes” son útiles a la causa; en la realidad, ningún medio, por más grande que sea o por más cobertura que tenga, es capaz de posicionar un mensaje en todo el entorno social.
Una opinión argumentada, una investigación bien documentada y un manejo periodístico de contraste, que sea implementada por cualquier medio de comunicación de la mal llamada “prensa chica”, puede ser tan corrosivo y lesivo para un gobierno e incluso puede acabar con la campaña propagandística más costosa y bien organizada cuando se ejercita un periodismo de calidad.
Es un error común de los políticos y de sus operadores de comunicación, “contar la opinión” en lugar de “pesar la opinión”. Hay quienes consideran que la cantidad debe imponerse sobre la calidad. En la realidad, es el peso de quien opina lo que determina el impacto de su opinión.
Existen propagandistas que le argumentan a los políticos que la luna era cuadrada pero a fuerza de golpe se hizo redonda. La realidad es que para percibir que la luna es redonda, debemos ver que lo es y luego creer que así es.
Un mal gobernante o un político impopular, no van a dejar de serlo solamente porque se diga lo contrario; tendrán que demostrar con sus actos constantes los atributos positivos que tienen y luego de mucho tiempo evaluarán si esas acciones les ayudaron a cambiar la percepción social que de ellos se tiene.
Todo lo anterior no tiene relación alguna con algo que esté sucediendo en alguna institución de Sonora, es simplemente una reflexión para tratar de quitarnos lo rústico, lo ranchero y lo poco efectivos en el manejo de las políticas de comunicación.
Vaya, cualquier parecido con la realidad será mera coincidencia.
Tips cortitos pa´no enfadar:
1.- Apunte usted que el presidente de Canadevi Sonora, Ernesto Brau se despidió el pasado fin de semana de sus agremiados y es que a partir del lunes ya tiene hueso en el Ayuntamiento de Hermosillo como Director de Desarrollo Urbano.
Ernesto Brau llega a esa posición precisamente como una propuesta ciudadana y eso le da el blindaje para poder acercarse a todos los sectores ligados al sector de la construcción.
2.- El sábado en la madrugada acudí en ayuda de un buen amigo que fue detenido por la policía municipal; me tocó acudir en la madrugada a las instalaciones de la comandancia sur y debo decir que es deprimente la infraestructura con la que cuentan los agentes policiacos que ahí trabajan.
Oficinas destrozadas, mobiliaria inservible, carencias de espacios dignos, no solamente para los detenidos, sino para el propio personal. Los Jueces Calificadores tienen que desarrollar su trabajo con menos de lo mínimo indispensable y los agentes de policía seguramente viven en un estrés constante por el abandono en que los tienen.
Nadie quiere caer “al bote” por más arreglado que esté, pero estoy seguro que nadie del personal que labora en las comandancias protestaría si les dignifican sus áreas de trabajo.
3.- No cabe duda que es muy verdadero ese dicho que “cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”. No estoy yo para contarlo pero un funcionario del Nuevo Sonora casi le hizo “manita de cochi” a un alcalde para que le diera chamba a un allegado, no bien se sentó en el cargo se deshizo de todos aquellos que tenían relación con quien lo recomendó para el cargo.
Otros Juglares:
–“El hombre superior es cortés, pero no rastrero; el hombre vulgar es rastrero, pero no cortés”, lo dijo Confuncio en un halago a la cortesía y al cumplimiento de las formas más básicas para establecer buenas relaciones.
Algo muy similar dijo Ralph Waldo Emerson, ensayista y poeta estadounidense: “Las buenas formas están hechas de sacrificios insignificantes”.
Pd.- Estos y otros temas los podemos comentar en el noticiero “Cobertura Total” que se trasmite de lunes a viernes, de 7 a 9 de la mañana, por Radio Sonora (94.7 FM).
Gracias por su atención, hasta el miércoles si Dios quiere.


