Legado

El cajón de la copechi

LEGADO

Por Elizabeth Estrada López

13  de Octubre  del 2012

Serie “Lo Cotidiano” (4)

“¡A todo lo que te digo me dices ‘no’¡” me dijo “la Licha”…Me quedé callada, muy callada y la dejé que expresara todo lo que traía atorado en su “ronco pecho”: ella no era, digamos, muy asertiva para decir las cosas, pero si uno hacía un lado lo agresivo de su reacción  se daría cuenta de que sus palabras estaban llenas de razón. Cuando se dio aquél incidente, bien había yo aprendido a replegar mis impulsos, escucharla y tratar de entender.

En ese momento me percaté de que mi respuesta automática a buena parte de las cosas que decía eran “no…” ….De inmediato brincaba mi fundamentada opinión pero lo cierto es que, más allá de si tenía o nó la razón  ella tenía todo el derecho del mundo a  sentirse descalificada o herida ¿Cómo que “nó” a ¡todo!?. Hice mutis, me disculpé y prometí  que, en lo sucesivo, trataría de evitar esa molesta reacción. …y así lo hice.

Una reflexión posterior me llevó a revisar que algo así me llegó a suceder con “Doña Alicia” mi “suegris-amiga”, solo que ella, dechado de prudencia como era, nunca me dijo nada. Tras el bofetón verbal de “la Licha” morí de vergüenza solo al pensar de lo que la puede haber ofendido….y yo ¡ni en cuenta!…Mi conclusión final me llevó a considerar que, en la era de cambios instantáneos, la dichosa “brecha gerenacional”, se había convertido en casi un “hoyo negro”: la dinámica de los tiempos lleva a cada generación a enfrentar con alma, corazón y vida su momento, prioridades y preocupaciones, natural y lógicamente, ajena al de otras y mucho tiempo para pensar en los otros….Y aunque duela, hay una etapa de la vida en que poco a poco nos vamos desdibujando….ni nos vemos, ni nos oímos…casi ni estamos ahí.

Resulta increíble que “la Licha” siga siendo mi referente de aprendizaje aún a 3 años de su partida. Cuando escribo o cuando termino un programa no dejo de pensar qué comentario “ácido” me hubiera hecho sobre tal o cual cosa….eso sí ¡lleno de razón!: “No uses esas palabras…luego no se te entiende!!!” (¡ouch!), “!Qué feo traes el pelo!” (doble ouch) y mi favorito “!Píntate la boca!”…(.”no..pos sí”) Con todo, tal y como mi querida Sylvia Duarte me comentó alguna vez, ella sintió realizados algunos de sus proyectos a través mío…si sus genes son responsables de la mitad de lo que he hecho, tenía entonces toda la autoridad para criticarme.

Eso sí, hay cosas en las que se equivocó de palmo a palmo. Ella era una ardilla…!todo guardaba!…..!todoooooooo!!!…, algún enorme hueco emocional la cubrió toda la vida que le costaba mucho trabajo deshacerse de las cosas…!de las que fueran!, ya no quiero decirles de recuerdos con algún valor sentimental especial. Nunca entendí lo primero pero le dí la razón en cuanto a lo segundo…..hasta hace poco tiempo:

Miren, hay cosas que son altamente significativas para nosotros, para nuestra historia  y  recuerdos…pero no forzosamente tienen que serlo para nadie más…Además, siendo muy prácticos ¿Quién tiene hoy el espacio para guardar…!nada!?….Al final del camino lo que queda de nosotros se reduce a un puñado de polvo ¿Dónde terminarán  los zapatos tejidos por la abuelita, aquel souvenir tan especial comprado en San Juanito Chipitongo o el papel amarillo con  la felicitación del Dia de Madres de “no se quién” –se borró el nombre-?….!en la basura…!!! ¡pues claroooo!!! ¿Dónde más?….¿porqué el afán de guardarlos entonces?

Le gustaba ser la primera y destacarse. A veces pienso que por eso optó por comprar el primer boleto para viajar “al otro lado del cielo” en mi círculo  familiar cercano, sabía que la ausencia repetina se traduciría en un aprendizaje doloroso pero altamente significativo. ….tal y como lo fue.

Vernos cara a cara con la muerte, vivir el rito de la despedida definitiva, recordarla en sus momentos más luminosos o en los más oscuros, revisar su historia y valorarla, desmenuzar sus muchos talentos y encontrarlos perfectamente distribuidos entre los nietos y las nietas ha sido un proceso de riqueza invaluable. De pronto te das cuenta como la trascendencia de una persona va más allá de los grandes proyectos o el reconocimiento social….una buena parte se entrega genéticamente pero otra, quizás la más importante, se siembra día a día, en lo cotidiano, en lo sencillo, en lo a veces rutinario.

Al final ella está ahí, la veo por ejemplo en el escenario al lado de mi sobrina Nadia, la bailarina, en la belleza impactante de Dennise, la chispa inconfundible de Marthis,  en la osadía  de Vannia –hoy mexicocanadiense-  o en la fortaleza de Betty, mi hija. …pero no fue sino hasta que ella partió cuando todo esto fue evidente.

“La Licha” no fue perfecta…, producto de su propia historia, a veces era complicado interactuar con ella. Ahora veo que fue gracias a esos matices oscuros de su personalidad los que más me enseñaron…, era mi madre y la amaba,  Dios nos colocó una al lado de otra por alguna razón y no era yo quién iba a despreciar la oportunidad que se me entregaba en charola de plata. … Su legado sigue creciendo, trasciende fronteras y seguramente trascenderá generaciones….!te extraño Licha!