Joven mexicano inventa trampa de células tumorales circulantes

El artefacto, que solo cuesta 500 dólares, funciona al poner una muestra de sangre y su chip distingue y separa las células que tienen toda la información de una neoplasia.

Alejandro Abarca, un joven de apenas 26 años, desarrolló un artefacto que sirve para atrapar células tumorales circulantes, que son aquellas que pertenecen a un carcinoma como los de pulmón, páncreas o mama, entre otros, y entran en el torrente sanguíneo de un paciente.

En el evento la Ciudad de las Ideas, que reúne a 70 mentes brillantes a escala global en la ciudad de Puebla y entre cuyos patrocinadores se encuentra el Patronato del Instituto Nacional de Cancerología, el joven científico presentó su invento en el concurso de proyectos innovadores de ese encuentro, llamado Gifted Citizens (Ciudadanos Dotados), del cual fue uno de los 20 finalistas entre más de mil 300 iniciativas de varias naciones.

Abarca, ingeniero físico graduado del Tecnológico de Monterrey y de la Singularity University, una institución fundada por la NASA y Google que también patrocina el encuentro poblano, explicó a MILENIO que el objetivo de su investigación fue crear tecnología de bajo costo que pudiera ayudar a los oncólogos a encontrar terapias que tengan la máxima efectividad.

Nosotros empezamos la investigación —en la que invirtieron más de un millón 300 mil pesos— hace tres años para tratar de mejorar las terapias contra el cáncer y nos dimos cuenta de que, a pesar de todos los grandes avances tecnológicos de detección y nuevas terapias, uno de los principales problemas es que después de la detección es muy difícil para el oncólogo definir un régimen terapéutico efectivo”, comentó en entrevista exclusiva.

El joven científico explicó que la mayoría de los esfuerzos a escala mundial para tratar de definir un tratamiento efectivo se han especializado principalmente en ADN, micro-ARN, biomarcadores y proteínas en sangre.

Están geniales esos métodos y van muy avanzados, pero ¿por qué no mejor buscamos la raíz, las células principales, porque las tumorales circulantes contienen toda la información del la neoplasia y la ventaja de ellas es que una vez que las extraes puedes hacerles secuenciación genética, perfiles bioquímicos, etc.

Entonces pensamos que si pudiéramos capturar esas células sería lo ideal, porque así, con una sola muestra, podemos ayudar muchísimo a los médicos”.

La dificultad para capturar esas células en el torrente sanguíneo, detalló Abarca, es que son extremadamente raras, hay entre una y mil en un fondo de más de 2 mil millones de células normales.

Lo que nosotros hicimos fue desarrollar una tecnología que no depende de químicos exóticos, sino de las propiedades físicas, para atraparlas. Las células tumorales, a diferencia de las normales, tienen una carga eléctrica muy diferente y nuestro aparato puede medir las características de cada una, separar las del cáncer y capturarlas, entonces se las damos a los oncólogos para que puedan analizarlas”, comentó.

El invento, explicó Abarca, funciona con base en un fenómeno llamado dielectrophoresis, que básicamente consiste en aplicar un campo eléctrico y las células cuando están sumergidas en ese campo se polarizan y se genera una concentración de carga en su membrana.

La cuestión es que las tumorales circulantes son extremadamente rugosas e irregulares, la concentración de carga que generan es muy diferente y mayor a la de las otras. Viene un flujo en el que están todas mezcladas y pasan por el campo eléctrico que las separa de una manera efectiva”, comentó.

El ingeniero miniaturizó la electrónica de todo el proceso de manera que todo cupiera en un pequeño artefacto con un chip, el cual puede detectar casi cualquier célula maligna, exceptuando las de los tumores de origen epitelial (tejido del revestimiento interno de las cavidades y que forma las mucosas y glándulas).

(milenio)