Telemax ¿un problema de dinero?

El Juglar de la Red

 

Por Rafael Cano Franco

 

 

El viernes de la semana pasada presentaron a Daniel Hidalgo Hurtado como el nuevo director de la televisora estatal, Telemax; por el perfil del nuevo director se aprecia de inmediato que para el gobierno de Sonora, todos los problemas que padece el canal obedecen a temas de índole financiero.

Es indudable que el dinero es una necesidad inmediata para Telemax; sus problemas con los pagos de cuotas al Infonavit son una realidad; el atraso en el pago de la nómina también se volvió un hecho recurrente, desde el año pasado; la conversión digital a la que está sometido reclama también una buena cantidad de recursos, incluso deshacerse del personal que le heredó el “Nuevo Sonora” reclama el pago de indemnizaciones para los cuales no se cuenta con dinero suficiente.

Visto desde esa perspectiva nadie dudaría en afirmar que, efectivamente, la crisis por la cual atraviesa el Canal del Gobierno del Estado, es una crisis de dinero.

Pero si se escarba un poco, nos encontraremos que la crisis de dinero es la manifestación de una enfermedad mucho más grave, es solamente una consecuencia de una serie de errores que han determinado ubicar a Telemax en la situación que ahora se encuentra pero no es el origen del problema. Es lo que se debe resolver de manera urgente, pero no es lo que va a darle al canal la sobrevivencia definitiva.

El origen de todos los problemas de Telemax es que no se ve. No tiene audiencia, su programación es refractaria para la sociedad, su línea editorial está fundamentada en cuestiones de índole político-electorales; no hay una definición propia de lo que se pretende ser y comunicar; esa indefinición alejó a las audiencias y eso también determinó que la publicidad privada desapareciera de sus pantallas; al final, una cosa llevo a la otra. Desaparecen las ventas publicitarias y entonces se recurre al incremento del subsidio oficial al grado que el canal se convirtió en un barril sin fondo y ahora ya no se le puede seguir alimentando.

Creo que en los últimos diez años, ni siquiera el nuevo director, Daniel Hidalgo, le entregó más de cinco horas de su tiempo a ver la programación de Telemax. En una revisión de los ratings locales, resulta por demás evidente que la programación de los canales de paga, incluyendo sus canales informativos, y la televisión privada en señal abierta, Televisa y TV Azteca, son mucho más eficientes en su concepto de venta publicitaria que el Canal oficial.

En los últimos doce años, Telemax ha tenido siete directores: cuatro con Eduardo Bours y tres con Guillermo Padrés; Daniel Hidalgo viene a ser el octavo y el primero en la etapa de Claudia Pavlovich. Es decir, cada director dura en promedio un año cinco meses, tiempo insuficiente para conocer la problemática del canal y mucho menos para aplicar medidas de largo plazo que permitan darle viabilidad editorial y financiera a Telemax.

Es más, en los últimos 24 años, desde el Gobierno de Manlio Beltrones al actual de Claudia Pavlovich, Telemax tuvo 14 directores; con un promedio de duración de un año siete meses para cada uno.

Seguramente que la capacidad de financiera de Daniel Hidalgo podrá dar un impulso para que Telemax llegue a su 60 aniversario en el 2019; el problema es que no se avizora que se vaya a quedar en esa empresa por todo el sexenio; también es más que evidente que el nuevo director no tiene ni idea de lo que es una directriz editorial, no sabe de cuestiones tecnológicas y tiene una marcada deficiencia en el conocimiento de la ley; es poco probable que sepa de ventas; es decir, más allá del compromiso político por darle chamba, no se aprecia que conozca la solución de fondo para Telemax.

Resolver el problema financiero de Telemax es muy importante, porque es la evidencia pública del grado de deterioro al que llegó; pero resolverle su problema de liquidez inmediata es apenas el comienzo; luego hay que darle sustentabilidad propia, rentabilidad y capacidad de financiamiento.

Lo anterior solamente se logrará haciéndolo competitivo frente a las otras opciones televisivas y para que eso suceda se requiere cambios de fondo en toda su concepción estructural.

 

Desaparecen los retenes

En su campaña por la alcaldía, Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta, ofreció a los hermosillenses desaparecer los retenes anti alcohol que instalaba en diversos sectores de Hermosillo la Policía Municipal, mismos que acabaron pervirtiéndose para terminar siendo auténticos “desplumaderos” a los ciudadanos por parte de los policías con la complacencia de las autoridades municipales; esos retenes operaban bajo el esquema de caja recaudatoria y resultaron odiosos para todos los ciudadanos

Pero aún con toda la desaprobación ciudadana, los retenes son un método de control para evitar que conductores ebrios circularan libremente por las calles; ahora que ya desaparecieron esos retenes, el asunto queda en manos de los ciudadanos.

Todo hace indicar que la apuesta de “Maloro” va en favor de la responsabilidad y madurez que tengamos aquellos que conducimos un automóvil; se trata de darle un voto de confianza a la capacidad racional de los hermosillenses para comprender los riesgos que implica conducir un carro bajo los influjos de las drogas o del alcohol.

También se trata de que las patrullas no estén en concentradas en un solo lugar y atiendan las colonias populares, donde deben circular para garantizar la seguridad pública; se trata que ante la eliminación de los retenes, no circulen solamente por los bulevares o cerca de los antros de moda para detener a los automovilistas que van saliendo de un momento de diversión.

Pero si bien desaparecen los retenes recaudatorios es menester explicar que los filtros van a seguir pero ya con otro esquema de funcionamiento, bajo protocolos de operación que más allá de aplicar multas o pedir mochadas en el peor de los casos; realmente sirvan para detectar a los ciudadanos irresponsables que conducen un vehículo sin estar en condiciones para ello.

Desde la perspectiva de Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta se trata de desaparecer los “desplumaderos” disfrazados de retenes y en su lugar instalar auténticos filtros anti alcohol cuya función principal sea detectar conductores ebrios, no para multarlos, sí para prevenir accidentes y con ello salvarles la vida a ellos y a víctimas inocentes que coyunturalmente estuvieron en el lugar y la hora equivocada.

La apuesta que hace “Maloro” es muy arriesgada porque nunca faltará el conductor irresponsable que maneje totalmente embriagado y que termine en un accidente de fatales consecuencias.

Cuando eso suceda, porque va a suceder –sucedió incluso con los filtros anti alcohol—veremos la reacción social y la respuesta de la autoridad municipal; por lo pronto, “Maloro” le regresa al ciudadano su libertad de elegir entre hacer bien las cosas o hacerlas mal.

 

Tips cortitos pa´no enfadar:

1.- Nos dicen un buen amigo que Fernando Heras Portillo no tiene nada que ver con la designación del ingeniero Ricardo Martínez Terrazas en la Secretaría de Infraestructura , Desarrollo Urbano y Rural (SIDUR) del Gobierno del Estado.

Desde la perspectiva de nuestro amigo, Heras Portillo no fue quien habría sugerido ese nombre a la gobernadora Claudia Pavlovich, tampoco estaría detrás del nombramiento para beneficiar a un grupo en particular de empresarios de la construcción y mucho menos para ser la mano que mece la cuna en esa Secretaría.

Sin embargo, los constructores que ven con recelo el nombramiento siguen asegurando que sí hubo un fuerte impulso de Fernando Heras Portillo para que Martínez Terrazas accediera a ese cargo.

Salomónicamente vamos a esperar los resultados; la mejor forma de determinar quién tiene razón es seguir de cerca el desempeño de Martínez Terrazas, así tendremos más argumentos para calificar su actuación.

2.- El alcalde de Nogales, Cuauthémoc Galindo nombró como su director de seguridad pública a Ernesto Fernández Portillo, quien en los pasados seis años fungiera como escolta del ex gobernador Guillermo Padrés Elías.

No tomaríamos en cuenta dicho nombramiento a no ser que este Ernesto Fernández Portillo es uno de los guaruras señalados por Gisela Peraza, la sirvienta de la Casa de Gobierno que estuvo presa casi seis años acusada de cometer un robo a la familia Padrés Dagnino, como uno de los que la torturaron.

Con ese antecedente, Fernández Portillo se convierte en un personaje no apto para el cargo que le designó Cuauhtémoc Galindo; pero además se manda el mensaje de que en la administración municipal de Nogales se da cobijo a torturadores y malos servidores públicos; todos sabemos que si antes ya cometieron excesos, es muy probable que lo vuelvan a hacer.

3.- Este lunes, las autoridades de Protección Civil y la SEC determinaron suspender las clases, esta decisión la fundamentan en dos razones muy concretas: por un lado el pronóstico del clima prevé que seguirá lloviendo en buena parte del territorio sonorense.

Pero por otro lado, como suele suceder, puede que no llueva y el sol brille  por todo lo alto , sin embargo van a mantener la suspensión de clases por cuestiones de seguridad y es que hay obras que se hicieron de tan mala calidad que no se descarta la caída de un tejaban –como ya ha pasado– o problemas con las instalaciones eléctricas.

Así que dispóngase a gozar de los chamacos todos el día.

 

Otros Juglares:

–“Quiero aclararlo muy bien, los retenes ya no van a existir como tal, lo que habrá son filtros de seguridad, hoy aparece en un medio impreso que ya no habrá filtros, no. Lo que había era retenes hechos sin protocolos, sin ninguna publicidad, sin ninguna línea de acción que fuera pensando en la seguridad del ciudadano, esos ya no van a existir porque estos filtros, debe de quedar muy claro: ¡Son para salvar vidas!.

Lo dijo el alcalde Manuel Ignacio “El Maloro” Acosta al explicar que si bien desaparecen los retenes de la policía para multar y detener a conductores punibles o con aliento alcohólico; los filtros anti alcohol seguirán funcionando para con nuevas reglas, con otros protocolos y con otra finalidad que va más allá de simplemente sacar dinero a los conductores punibles.

 

Gracias por su atención, hasta el martes si Dios quiere. ¡¡Salud!!