–DE PRIMERA MANO– ¿Vox pópuli, vox Dei?

Vecinos del sector donde se ubica el centro psiquiátrico “Cruz del Norte”, de Hermosillo, se manifiestan en contra de la construcción del nuevo hospital.

 Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

 

quirrin smllEN REDES sociales empieza a difundirse una manifestación de vecinos residentes de fraccionamientos aledaños al centro psiquiátrico “Cruz del Norte”, de Hermosillo, lugar en el que pretende construirse el nuevo hospital general de la capital del Estado.

En la esquina donde por muchos años ha operado dicho centro del gobierno estatal (nueve hectáreas en Bulevares Colosio y Quintero Arce), en realidad no hay residencias adjuntas. Detrás está el Instituto Vanguardia, al poniente un baldío, al norte el seminario mayor y contraesquina un centro comercial.

Sin embargo, un grupo de personas que viven en fraccionamientos cercanos como “Seminario Residencial” y “Villa de Parras”, han empezado a manifestarse exigiendo que dicho nosocomio se construya en otra parte, porque de consumarse el proyecto en ese lugar, les robará la tranquilidad de la que ahora gozan.

Argumentan, entre otras cosas, que el movimiento de personas se incrementará de manera importante, deberá ampliarse las rutas del transporte urbano, se observará un aumento del comercio en la zona y, sobre todo, el ruido se sentirá como nunca antes.

Sin duda, la ciudadanía tiene el sacrosanto derecho a ejercer su derecho de petición y su libertad a manifestarse libremente.

Es un asunto que deberá atenderse por los órganos adecuados de la administración estatal porque convergen algunos elementos.

Uno de ellos es que deberá ponerse en la mesa las prioridades, el interés mayoritario sobre el interés de unos cuantos. El nuevo hospital general de Hermosillo es una necesidad imperiosa para una gran ciudad y un gran estado como el nuestro. Las quejas sobre el mal estado del actual nosocomio son constantes. Es un inmueble que ha estado en el mismo lugar por más de ochenta años.

Los residentes cercanos al lugar donde –se anunció–, podría construirse el nuevo hospital, tienen su razón. Es probable además que muchos de ellos no necesiten un nosocomio del gobierno, porque su estatus económico podría contemplar en caso necesario, el servicio de la medicina privada. No tenemos registro de que estos mismos residentes hayan protestado por la proliferación de centros comerciales a lo largo del boulevard Colosio.

Por otra parte –lo reflexionamos en este mismo espacio en su momento–, la construcción de inmuebles que generarán gran movimiento en una  misma zona como lo es la comprendida entre los bulevares Colosio y Navarrete, desde luego transformarán en tres años más, el movimiento comercial y de personas y no se observa por ningún lado, una mentalidad que establezca una visión para proyectar alguna nueva zona de desarrollo de la ciudad, en vez de acumular movimiento, porque los empresarios locales podrían sólo interesarse en el aumento de la plusvalía de sus inmuebles, sin importar las consecuencias que le dejan a la gente y al gobierno, en cuanto a servicios públicos y seguridad.

Como se puede observar, así en sólo una mirada al tema, no puede estar determinada del todo la construcción de dicho hospital, sin “socializar” el tema con todos los sectores involucrados y sin dejar de considerar que el gobierno, siempre deberá velar por el interés mayoritario y por los grupos más vulnerables de nuestra sociedad.

Luego entonces, si “la voz de la gente, es la voz de Dios” (Vox Populi.Vox Dei), también valdría la pena recordar que en temas de gobierno, “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

 

HAY QUIENES están pidiendo que le se aplique el artículo 33 constitucional y se le expulse del país por ser un extranjero no deseado en México al padre Tomás Herrera Seco, pero recordamos que él tramitó y logró convertirse en mexicano por naturalización… Luego entonces esto sería imposible jurídicamente hablando… Desde hace cuando menos 20 años se tiene conocimiento de la actitud escandalosa de este sacerdote… Los obispos Carlos Quintero Arce y Ulises Macías Salcedo, lograron mantenerlo aislado, pero alguien con el afán de agradecerle los servicios al padre Herrera con el Partido Acción Nacional en el sexenio de Guillermo Padrés, le hizo llegar al nuevo arzobispo, Ruy Rendón Leal, la solicitud de que le permitiera una nueva oportunidad como sacerdote oficiante… Lamentablemente dicha solicitud tuvo eco y se le concedió la Parroquia de San Pedro El Saucito… Y como es su “modus operandi”, buscó de inmediato el escándalo y se aprovechó del periodista Luis Alberto Medina, en redes sociales, para lograr reaparecer como todo un artista… De su vida privada Herrera puede hacer un papalote, pero lo que dice lo dice como sacerdote y de ninguna manera representa a la Iglesia… No se cree que el Obispo le ratifique su nombramiento en San Pedro… Lamentable su actitud, pero hay quien lo ha tolerado por años.