–DE PRIMERA MANO– ¿Podrán las groserías e insultos hacer gobernantes?

¿Hermosillo se merece una alcaldesa como a la que le ganaría su actitud temperamental y beligerante contra quienes no piensen como ella?

 Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

 

CÉLIDA López Cárdenas no se arrepintió de su exabrupto al finalizar su mitin de apertura de campaña. Ella gritó: “Prepárense, ¡les vamos a partir su madre!”, en obvia referencia a sus adversarios en la presente campaña.

No sabemos si midió las consecuencias de esa expresión, pero a diferencia de su actitud personal ante alumnos de la Universidad Kino, la candidata de MORENA a la presidencia municipal de Hermosillo ratificó ayer esa “amenaza”, señalando que “Célida es franca y directa y así será contra quien sea”.

En el caso de sus reacciones ante alumnos de la UniKino, cuando en una charla ella advirtió que le habían repetido preguntas que la relacionaban directamente con Guillermo Padrés y culpando de ello al PRI, se lanzó contra esos estudiantes, señalando el “no se vale que los hayan manipulado”.

Horas después, en un programa de radio, admitió que le había ganado el temperamento y que buscaría en alguna otra ocasión controlarse.

Bueno, la ocasión no tardó en presentarse nuevamente. Quizá sus asesores le convencieron de que profiriendo esas groserías ella lograría posicionarse en las encuestas o bien, quien aún no la conoce en la capital del Estado, como sea, pero se hablaría mucho más de su persona.

Y vaya que los hermosillenses le conocimos un poco más después de lanzar ese “madrazo”. La primera pregunta que cualquier ciudadano se haría, en primer lugar, es si Hermosillo se merece una alcaldesa como Célida, a la que evidentemente le ganaría su actitud temperamental y beligerante contra quienes no piensen como ella.

La historia –pasada y reciente– ha enseñado que en el momento de sufragar, el ciudadano recuerda los negativos de una candidata o de un candidato, sobre todo quien no forma parte del cuadro de “votos duros” y piensa más de dos veces a quién favorecer con su sufragio.

Finalmente, la apuesta de Célida es similar a la de López Obrador. Sabedores de la decepción popular contra el PRI y el PAN, han determinado ponerse los guantes y boxear a sus adversarios.

Lo importante para ellos en ese caso es sólo ganar la elección. De ninguna manera es tratar siquiera de establecer algún proyecto de gobierno para solucionar problemas a la comunidad.

 

AHORA QUE la marca “MORENA” abraza a sus candidatos a lo largo y ancho de la república mexicana, valdría la pena recordar la inconveniencia de entregar todo el poder a una sola persona… Es lo que desea López Obrador… En uno de sus “spots”, asegura que el triunfo por la Presidencia lo tiene en la bolsa, pero que se hace necesario votar por los candidatos al senado y diputados, para lograr una mayoría en las “cámaras” y así “hacer los cambios que el país requiere y tener un Congreso donde no haya línea ni moches”… Sin duda alguna, lo peor que le puede pasar a México es tener un presidente populista y todavía más, que éste contara con una mayoría en el Congreso… Entonces sí, adiós a las instituciones nacionales que dan soporte al Estado Mexicano por encima de los gobiernos temporales… Si acaso gana López, lo mejor sería lograr un equilibrio con un Congreso de la Unión que en su mayoría fuera dominado por los opositores… Bueno, aunque en Venezuela, el señor Nicolás Maduro disolvió un Congreso dominado por opositores para establecer un “congreso constituyente” a modo… Y AMLO está rodeado de admiradores del régimen bolivariano de Chávez y Maduro.

 

SIN SALIRNOS del tema Venezuela, ayer la Secretaría de Relaciones Exteriores envió un comunicado donde establece que el gobierno mexicano no reconoce la elección de Estado que Maduro protagonizó el pasado domingo… No solo eso… Está llamando a la ciudad de México a su embajadora en el país de Bolívar y a la embajadora de Maduro en nuestro país, para que rindan un informe… La elección de Estado en Venezuela ha sido rechazada por una mayoría de países en el mundo, a excepción de los regímenes pro-marxistas como Rusia, China, Bolivia, Cuba y Nicaragua… Esta puede ser una actitud del gobierno mexicano basado en los principios de libertad, sabedores de las violaciones a los derechos humanos propiciados por Maduro… Y guardadas las proporciones, es un aviso de lo que puede sucedernos a los mexicanos si AMLO llega a Palacio Nacional.