#Tendencias Porqué tampoco votaré por López Obrador

 

El terror que vive el pueblo de Venezuela no es casualidad y AMLO coincide en el sueño absurdo de una congregación socialista

 

Por Antonio López Moreno

 

México, nuestra patria, nuestra casa, nuestra fuerza, nuestro legado, vive un momento histórico. Este domingo, va elegirse a quien encabece los destinos de la nación, y bien, quiero dejar claro porqué es que yo no votaré por Andrés Manuel López Obrador.

 

Corría el año del 2006 y me atrapaba la cultura del “skate” a la vez que música punk hacia lo propio entre los jóvenes de mi generación a quienes nos invitaba a la anarquía y a la rebeldía. En ese momento, yo, joven e incauto, escuchaba por televisión que Andrés Manuel quería ser presidente de México.

 

La política siempre ha sido la sobremesa en mi casa, desde pequeño me he enterado de los candidatos del momento, de los escándalos y rumores que surgen en cada elección. Mi padre y mi madre comerciantes, mis abuelos jubilados y varios familiares inmiscuidos en el circulo rojo pegado al azul; y yo, siempre atento a las conversaciones que surgían.

 

En ese año, pedí a mi madre que me comprara una boina característica del “Che” Guevara, pues la cultura y la moda lo exigían. Mi madre sonrió con ironía al momento que contestó: “te voy a comprar el libro y cuando lo leas te compro la boina”.

 

Efectivamente, leí su biografía y después no quise saber nada de la boina.

 

Durante mis estudios universitarios analicé los distintos modelos económicos y los momentos históricos de las naciones. Conmovido por los genocidios suscitados en los regímenes socialistas me convencí que Andrés Manuel López Obrador representa una corriente de pensamiento retrógrada, idealizado en el sueño absurdo de trascender como un líder moral y espiritual de la izquierda en Latinoamérica que denigra a la clase trabajadora.

 

Y es que me pregunto desde entonces… ¿Cómo es posible tanta polarización?, si el genocida de Stalin alimentado por el marxismo se empeñaba en dividir al pueblo entre ricos y pobres, haciendo creer que los buenos estaban con él y los ricos representaban algo así como los demonios explotadores de la clase obrera.

 

Ese sistema económico fracasó, pues los resultados fueron desastrosos para todos los países. Después vino su intervención en la cultura y llevó a los que vivimos actualmente.

 

Tantos grupos impulsados por causas nobles que no se dan cuenta que son producto de un experimento socialista que busca de nuevo la polarización y la segregación de una sociedad en busca de un enemigo en común. Tantos jóvenes en busca de los derechos de los animales que culpan a las grandes corporaciones de explotarlos aunque atenten contra el sector primario de la economía. Tantos grupos en defensa de los derechos de los homosexuales que de nuevo culpan a una cultura entera y los satanizan por no reconocer posturas absurdas como los “Trans-Edad y los Trans-Especies”.

 

Esta polarización y división de las causas y clases sociales trajo consigo una atmósfera de recelo hacia el gobierno, hacia los ricos, hacia los poderosos y en general contra la autoridad, que al unirse todos, ven en Andrés Manuel López Obrador la única opción para vencer al sistema. Porque el socialismo y el marxismo cultural, inhiben la participación ciudadana y limitan su activismo a criticar todo lo que esté a su alcance con un solo propósito: dividir a la población entre buenos y malos tal y como lo hacia el comunismo entre ricos y pobres.

 

Por eso, es que no es casualidad el terror que vive el pueblo de Venezuela; primero segregaron a su pueblo para poder unificarlo en una causa que abanderaba Hugo Chávez y después él mismo se encargó de llevarlos a la miseria para que sus ideas absurdas plasmadas en el manifiesto comunista perduraran por siempre.

 

Andrés Manuel, un político mesiánico, sueña con quedar en los libros de historia como aquel que venció a la “mafia del poder”, y sus sueños salvajes implican llevar a la miseria a más de una generación para que en el futuro, no tengan otra opción que depender de su sistema estatista, clientelar y corrupto que impacte en los libros de texto, en la televisión y en la platica cotidiana de un pueblo desinformado y sin dignidad.

 

El foro de Sao Pablo es una realidad, así lo han manifestado lideres de Morena y hay tanta evidencia en internet que sería absurdo pensar que el político tabasqueño no pertenece a esa congregación socialista de Latinoamérica.

 

Sus sueños y sus causas van más allá. Inician con desintegrar a las familias, dividir a la sociedad y dejar neutralizado el patriotismo inherente en cualquier ser humano. Por eso insisto, el riesgo es enorme, en juego está todo y ante la incertidumbre, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

 

López Obrador es un peligro para México y por eso tampoco votaré por él.