Accidentada consulta ciudadana, es posible votar varias veces

Es posible votar dos veces, hay precaria vigilancia 

Por Antonio López Moreno

Desde ayer existía el aviso de parte de los colaboradores del presidente electo Andrés Manuel López Obrador quienes informaron la ubicación de las casillas para votar en la consulta ciudadana sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Los puntos más céntricos fueron dos: uno en las afueras del mercado municipal, en el centro histórico de Hermosillo; y otra más en la plaza Emiliana de Zubeldía en las afueras de la Universidad de Sonora.

En punto de las 8 de la mañana, sin contratiempos ni complicaciones, fue instalada la casilla del mercado municipal, en donde dos mujeres y un hombre adulto informaban sobre esta consulta e invitaban a votar, en marco de una cultura democrática.

Sin embargo, el equipo de transición del presidente electo López Obrador, no se percató o no previó lo endeble que pudiera resultar esta consulta. Y en intención de indagar más sobre lo precaria que pudiera resultar este ejercicio que no es de carácter vinculatorio, y de ninguna manera violentar la democracia, acudimos a la casilla a emitir un sufragio.

Bastó con presentar la credencial de elector, misma de la que la funcionaria de la casilla extrajo la clave de elector y la introdujo a un programa a través de un teléfono inteligente y después otorgó una papeleta que dictaba la pregunta expresa: ¿Cuál opción piensa usted que sea mejor para el país?. A la vez que las respuestas eran las siguientes:

1.- Reacondicionar el actual aeropuerto de la ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía.

2.- Continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual aeropuerto de la Ciudad de México.

Por la parte de atrás de la papeleta brindaban consejos sobre las ventajas y desventajas de ambas opciones.

Al recibir la boleta, tachamos una de las opciones e ingresamos la papeleta a la urna. Posterior, con tinta negra marcaron nuestro dedo y nuestra opinión sobre el NAIC quedó de manifiesto en la urna.

Inmediatamente después, con un poco de agua y jabón, eliminamos la evidencia del sufragio de nuestro pulgar derecho y caminamos a la siguiente casilla, en las afueras de la máxima casa de estudios del estado.

El procedimiento fue el mismo: solo mostrar una credencial de elector, recibir una papeleta y marcar una de las dos opciones.

Y aunque esta consulta no goza de validez legal ni adquiere carácter vinculatorio, queda en evidencia lo frágil que puede resultar la consulta sobre la construcción de un aeropuerto que lleva avances en los hechos.