Paradero desconocido: ¿Qué pasa con los que desaparecen?

Desde el 2017 suman 2 mil 250 personas desaparecidas en el estado, la sociedad civil obligada a entrar al quite.

Por Antonio López Moreno

En medio del clima anormal de violencia que ha impactado la vida cotidiana de los sonorenses, existe un tema del que poco se sabe, pero mucho se siente; y responde a la agonía de las personas cuyos familiares se desconoce su paradero, estado de salud, e incluso si aún viven.

De acuerdo a los datos que arroja el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, del 2017 a la fecha, suman 2 mil 250 personas desaparecidas únicamente en la entidad.

Este informe con fecha de junio de este año, precisa que los municipios con más incidencia en estos hechos son: Agua Prieta, Puerto Peñasco, el municipio Plutarco Elías calles, sin descartar los pequeños municipios pegados a la frontera con EE.UU.

Según información que brinda la Fiscalía General de Justicia, el 2017 recibieron casi mil denuncias reportando personas desaparecidas. De igual manera, un blog de internet creado bajo el fin de localizar a familiares desaparecidos, señala que en la última década van más de 4 mil solo en Sonora.

 

Sociedad civil entra al quite

Con la intención de difundir información sobre personas cuyo paradero se ignora, un grupo de personas anónimas crearon el blog de Facebook “Desaparecidos Sonora” en donde es publicada información de desaparecidos, a fin de agilizar su búsqueda.

Esta página fue creada con el fin de localizar a personas desaparecidas

En esta página de autoría anónima, aparecen siete desaparecidos en promedio mensualmente. El pasado mes de septiembre fueron cinco, mientras que este mes en los ocho días que lleva, ya existe una persona desaparecida.

Estos activistas de redes sociales, también han organizado otro grupo de búsqueda en Facebook de nombre “Buscando Desaparecidos en la frontera”, que a la fecha lleva suscritos a más de 20 mil personas.

Aunque muchos de esos casos atienden a migrantes que desaparecieron en la búsqueda del sueño americano, hay quienes narran que también han desaparecido personas que ni la deben ni la temen, por una expresión en voga.

Otra plataforma digital creada con el fin de localizar desaparecidos

 

Caso de Luis Alberto López Blancas

En el año 2010 Luis Alberto López Blancas tenía 20 años, vivía en la ciudad de Nogales y un día decidió salir con sus amigos un fin de semana del mes de abril. Su familia no se enteró de a donde iba, ni con quien iba, ni tampoco sabían que no lo volverían a ver.

La última foto que publicó Luis Alberto en su página de Facebook

En su página de Facebook aun existen las publicaciones que hicieran entonces sus amigos usando frases como:

“Hey donde estás wey, márcale a tu mamá, está muy preocupada por ti” 

“Hey en donde te has metido, repórtate cabrón”

A ocho años de que López Blancas desapareciera, su familia aun conserva la esperanza de que volverán a verlo. Una prima suya de nombre Anaís Navarro, comenta con mucha nostalgia “Mil palabras no me lo devolverán, y lo sé porque ya las oré; ni tampoco mil lagrimas me lo regresarán, lo sé porque ya las lloré”.

Las autoridades realizaron el protocolo conducente sin dar con el paradero, al igual que como ha pasado con los 2 mil 250 desaparecidos del 2017 a la fecha.

 

Surgen las rastreadoras del Fuerte

En un municipio cerca de Los Mochis, Sinaloa, nació un movimiento de la sociedad civil organizada motivado por la angustia inconsolable de tener a algún familiar desaparecido.

Este movimiento tiene por nombre «Las Rastreadoras del Fuerte», quienes llevan dos años coadyuvando a buscar a personas cuyo paradero se desconoce.

Myrna Nereida Medina fundó esta asociación en donde ya colaboran decenas de personas; y quienes de forma desinteresada emprenden labores de búsqueda, a fin de obtener aunque sea una señal de las víctimas desaparecidas.

La organización nació en el municipio de El Fuerte, Sinaloa, pero han logrado extender su capacidad de campo a todo el país, aunque sus mayores esfuerzos son realizados al norte de la república.

Myrna Nereida perdió a su hijo Roberto Corrales Medina el 14 de julio del 2014; él fue desaparecido, y en el dolor inexplicable tomo la determinación de buscarlo y ayudar a quienes sufren lo mismo.

Su hijo, dice, era una persona honesta y decente, trabajaba vendiendo cd’s y era ajeno a los vicios del alcohol o las drogas.

Las rastreadoras emprenden labores de búsqueda para localizar a familiares desaparecidos

En su labor como activista, Nereyda Medina logró sumar a otras 129 rastreadoras, quienes coadyuvan a localizar a personas desaparecidas. En cuatro años han logrado dar con el paradero de 700 personas, 129 de ellas en fosas clandestinas.

Uno de sus logros más recientes fue el laboratorio pericial, el cual está instalado en Los Mochis. Ahí se realizan pruebas de ADN para cumplir con la identificación de cuerpos. Esta actividad pretenden implementarla en todo el país, incluso esto ya está en pláticas con el gobierno que entrará en vigor próximamente.

De igual manera, en su organización brindan atención psicológica a familiares de desaparecidos. Y toda esta labor logró que recibieran ayuda de antropólogos y especialistas para la identificación de cuerpos.

En Sonora es donde tienen varias solicitudes, pues en menos de dos años han desaparecido cerca de 2,200 personas. No obstante, muchas de ellas responden a casos de migrantes que desaparecen en la búsqueda del sueño americano.

Aún así, esto es una motivación para Myrna Nereida y las Rastreadoras del Fuerte, pues comienzan nexos con organizaciones de migrantes, a fin de coordinarse en la búsqueda.

Recientemente sostuvieron una reunión con el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y con la próxima Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero; a quienes plantearon sus problemas y recibieron de ellos la promesa de crear laboratorios para la detección de ADN en todo el país.

Esta organización está para ayudar a la gente, pero requieren manos para los equipos de búsqueda. Si usted desea contactarlos puede llamar al 6686886094 y puede buscarlos en Facebook como «Las Rastreadoras del Fuerte».

 

 

Fosa común, el destino de muchos

Cuando una persona tiene una muerte violenta, es trasladada al Servicio Médico Forense (SEMEFO) para elaborar la identificación de su cuerpo.

De acuerdo a información consultada en el Consejo Mexicano de Empresas de Servicios Funerarios, en la capital de Sonora mueren 400 personas al mes, dando un total de 4,800 personas al año.

De esas 4800 muertes que pudieran consumarse este año, a fecha del día de hoy, la dirección de servicios periciales ha recibido a 625 personas este año, de cuales 93 no han sido reclamadas. Esas 93 –que cabe aclarar, en la mayoría de los casos son indigentes-, al no reclamarse son dirigidas al destino donde reciben el descanso eterno: la fosa común.

Sin embargo, varias de esas personas son reclamadas, y para recuperar el cuerpo de la persona fallecida, basta con acudir al SEMEFO a reclamar el cuerpo y mediante una prueba genética, se otorga el cuerpo al familiar.

El Ing. Ariel Rodríguez, director del área de Servicios Periciales, explica el procedimiento para que un cuerpo termine en la fosa común: previo a una denuncia es recibido el cuerpo del occiso en SEMEFO; se realizan exámenes dactiloscópicos y de ADN para tratar de identificar a la persona mediante el perfil genético; de no ser reclamados, permanecen un tiempo en gavetas congeladas, hasta que un Ministerio Público autorice su salida; y entonces es trasladada al panteón municipal respectivo; en el caso de Hermosillo es el panteón Sahuaro.

De acuerdo a información proporcionada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, este es el número de personas que no han sido reclamadas, y cuyo destino fue la fosa común.

Año 2013 – 121

Año 2014 – 86

Año 2015 – 75

Año 2017 – 109

Año 2018 – 56