#Tendencias Los kamikazes cibernéticos

Es una práctica antigua, pero aparentemente nueva por el uso de la tecnología que pone en evidencia, como los jóvenes activistas de redes sociales, obedecen a ojos ciegos, las posturas de sus líderes.

Por Antonio López Moreno

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno imperialista de Japón optó por una estrategia extraña para cualquiera que no esté familiarizado con la filosofía de los antiguos samuráis: el suicidio por honor. Y aunque hoy en día existen monumentos que enaltecen esos actos heroicos, la historia nos cuenta que gran parte de esos sacrificios fueron en vano.

El imperio japonés fue aliado de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, y de hecho Japón pasó a la historia –entre otras cosas- por haber sacrificado a miles de soldados a quienes les llamaron “los kamikazes”.

Esta práctica consistía en pilotear un avión militar y estrellarse contra un porta-avión estadounidense; en teoría, pretendían sacrificar a uno de los suyos para vencer a miles de los contrarios. Sin embargo, ese suicidio militar fue en verdad en vano.

De acuerdo a archivos periodísticos, el único impacto negativo que provocaban los kamikazes en el ejercito americano, era de carácter psicológico, pues en cuanto a los daños materiales, terminó perdiendo más soldados y más aviones el ejercito nipón.

Además, la mayoría de los sacrificados eran jóvenes sin mucha experiencia, sin mucha preparación y adoctrinados únicamente para servir y obedecer sin chistar al emperador del otrora pueblo samurái.

Hoy vemos a muchos jóvenes hacer lo mismo pero mediante las redes sociales. Es una práctica antigua, pero aparentemente nueva por el uso de la tecnología que pone en evidencia, como los jóvenes activistas de redes sociales, obedecen a ojos ciegos, las posturas de Morena en el Congreso o en el ejercicio de gobierno.

A estos jóvenes los mandan al matadero cibernético, sin mucha preparación, pero con un adoctrinamiento y una disciplina de obedecer al líder, digna del imperio aliado de Adolfo Hitler.

A diferencia de 1939, hoy las batallas son virtuales, pero conservan la misma esencia. Veremos durante estos seis años, a miles de jóvenes adoctrinados defendiendo a capa y espada las posturas del gobierno federal y su partido; y por caso contrario, veremos a pocos opositores, pero con la razón que los pueda asistir.

El reto es para la clase juvenil que estará obligado a defender las posturas a favor de la vida, la familia y la propiedad privada, y para eso solo hará falta echar un vistazo a la historia para obtener una respuesta; pues recordemos lo que dice Joseph Schlarman: “Si la historia no es una vieja fábula, los francmasones vinieron de la Torre de Babel”.

Previo a la independencia de México, el ejercito trigarante contaba cuando mucho, con 2 mil 400 integrantes, sin embargo, todos ellos eran militares íntegros, preparados y con un patriotismo que los impulsaba a hacer lo imposible por la causa que abanderaba Agustín de Iturbide.

A diferencia de la poca suma que alcanzaba el ejercito de Iturbide, el ejercito de sus opositores, el del virrey, era de al menos 80 mil elementos; y aún así no consiguieron doblegar el espíritu del ejercito de las tres garantías.

La razón es sencilla: el ejercito trigarante peleaba por una causa y por un ideal, lo cual los impulsaba a realizar misiones heroicas para lograr que en lo que hoy conocemos como México, existan las tres garantías que en ese entonces peleaban.

Por otra parte, el ejercito del virrey era manipulado por los intereses de Estados Unidos y las logias escocesas, y el sentimiento de nacionalismo y de la propia identidad, pasaban a segundo termino, pues a quienes obedecían era al extranjero y no a la patria que los vio nacer.

Aquí también podemos anotar las palabras de Aníbal Barca en la novela histórica “Las Legiones Malditas”, cuando a punto de iniciar una batalla contra el ejercito de Roma, le advirtieron que se enfrentaría contra el ejercito más poderoso del mundo. Aníbal Barca sonrió y contestó: “Será el ejercito más grande del mundo, pero no dejan de ser Romanos. Son predecibles”.

Por lo tanto, la oposición al nuevo régimen deberá estar alerta, informada, peor sobre todo consiente de que su país los necesita, para poder hacer frente al ejercito cibernético que se ve venir. La enorme ventaja es que son predecibles.