Se conmemora el aniversario luctuoso 37 de Juan Navarrete

El último Obispo de Sonora y el primer Arzobispo de Hermosillo falleció el 21 de febrero de 1982.

Un domingo a las 2 de la mañana con 7 minutos, el Siervo de Dios Juan Navarrete y Guerrero, falleció en Hermosillo. Así se cumplió su deseo expresado en una de sus cartas: De Sonora al Cielo.

El 21 de febrero de 1982, monseñor Navarrete entregó su alma a Dios después de haber sobrevivido a la persecución religiosa iniciada por Plutarco Elías Calles a nivel nacional, y secundada en el estado por el gobernador Rodolfo Elías Calles.

Durante medio siglo frente a la comunidad católica sonorense, ordenó a 112 sacerdotes (inició el nuevo seminario con los alumnos Ricardo Monge y Julián Bustamante), fundó 52 escuelas primarias, secundarias y normales; además dirigió la construcción de 26 hospitales, así como asilos, institutos para niños desamparados, centros sociales, dispensarios médicos e iglesias.

El 23 de febrero de 1982 se realizó una misa de cuerpo presente en la Catedral de Hermosillo, en la que participaron más de 100 sacerdotes (la mayoría ordenados por él).

Sus restos mortales permanecen en una de las alas de la Catedral Metropolitana.

 

Breve biografía

Juan Navarrete y Guerrero nació el 12 de agosto de 1886 en Oaxaca, Oaxaca.

Estudió en el seminario de la Diócesis de León en diciembre de 1902, posteriormente cursó en el Colegio Pío Latino (1904), después en la Universidad Gregoriana de donde se doctoró en Teología en 1909.

Fue ordinado sacerdote el 10 de abril de 1909 de manos de monseñor Cepetelli.

Ese mismo año fue designado como vicario cooperador en la Parroquia de Pueblo de Jesús María, en Aguascalientes. Ahí fue víctima de su primera persecución religiosa y se mantuvo a cargo de la feligresía hidrocálida hasta 1919.

En Sonora, ya como Obispo, sufrió de nueva cuenta la represión del gobierno, y mantuvo la resistencia en el exilio.

En 1968 le fue aceptada su renuncia como pastor de la Iglesia de Hermosillo.

 

Oración para pedir favores a don Juan Navarrete y Guerrero

Padre bueno, te agradecemos por habernos regalado

un Buen Pastor en nuestro Primer Arzobispo

Don Juan Navarrete Guerrero en la Iglesia de Hermosillo.

Él nos conoció y amó; nos llamaba por nuestro nombre, porque le interesábamos;

nos llevó a verdes praderas y a fuentes de agua fresca, al hablarnos de tu Amor

e hizo crecer en nosotros la fe; nos enseñó el camino del cielo con su palabra

y sobre todo con su vida; nos buscó cuando nos perdíamos

y nos comprendía y perdonaba.

Te pedimos humilde y confiadamente que él esté contigo en el cielo y,

ojalá un día, pueda ser añadido al número de tus santos.

Concédenos por su intercesión la gracia que te pedimos…..

Amén

(Se recita un Padre Nuestro y una Ave María).

Con aprobación eclesiástica de la Arquidiócesis de Hermosillo.