–DE PRIMERA MANO– 100 días entre congruencias e incongruencias

Ante la contundencia de lo incongruente es muy difícil otorgar el beneficio de la duda.

Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

HAY QUIENES –como periodistas– no sólo ejercemos, sino que estamos obligados, a utilizar la crítica como una manera de intento para que el gobernante que está obligado a cumplir y hacer cumplir Ley, se exhiba públicamente su incumplimiento.

Ante nuestros señalamientos como informadores, las respuestas de quien es intolerante a la crítica, es la descalificación. Esto para algunos de nosotros no representa haber descubierto el café con leche.

Existen también agresiones y éstas nos maltratan la vida. Si la vida no es justa, en un oficio como el nuestro, el reporteril, al parecer la vida es doblemente injusta. Nuestra labor recurrentemente es incomprendida y atacada. A eso nos atenemos. Como un ministerio público que se obliga a cumplir con la Ley a pesar de que el afectado pudiera ser algún conocido o el médico que casi está obligado a hacer un milagro para salvarle la vida a una persona. Pero si fracasa, podría ser hasta un asesino.

Existen colegas que sufren intensamente por victimizarse. Se “tiran al piso” y buscan en una fea mirada o en personas que no piensan igual, a sus agresores.

Sin embargo, existe la congruencia. Resultaría muy difícil para un auténtico periodista, no defender ante quien sea su opinión personal basada en evidencias o experiencias probadas por la historia o, muy difícil, utilizar un criterio un día y al día siguiente cambiarlo por alguna autocensura. En este caso, la credibilidad del reportero desaparece y si esto sucede, nada tiene que hacer en el oficio quien carece de credibilidad.

Lo mismo sucede con el Presidente de la República y con una mujer u hombre que esté al frente de los destinos de un Estado, un municipio o se vista de senador o diputado.

Muchos periodistas hemos estado en contra del pensamiento de Andrés Manuel López Obrador no porque nos caiga mal. La cosa no es personal. Estamos en contra de él por su incongruencia. Por mentiroso, por obcecado.

Hace unas cuantas horas los espacios periodísticos se llenaron con informaciones acerca de los primeros 100 días de gobierno de AMLO. Las críticas fueron reiteraras por los críticos que ha tenido y que han aumentado en número. Pero también se operó desde Palacio Nacional números favorables al Presidente de México por casa encuestadores que lo hicieron hasta líder latinoamericano.

Nosotros, los críticos, nos quedamos con la congruencia en los señalamientos. No podemos cambiar de opinión. Ante la contundencia de lo incongruente es muy difícil otorgar el beneficio de la duda. Simple y sencillamente, no tenemos idea de las facturas que pagaremos en el futuro próximo por tanta aberración.

¿Ejemplos de la incongruencia presidencial de AMLO?

Bien, sólo unos botones de muestra porque, enumerarlos todos exigiría más cuartillas y más espacios:

-Ha dicho que “el pueblo es sabio; no se equivoca”. El pueblo le exigió no invitar al dictador Nicolás Maduro el día de su toma de posesión y no hizo caso. El pueblo ha confirmado que Elba Esther Gordillo y Napoleón Gómez Urrutia son corruptos y pactó con ellos; lo peor, ha utilizado el pueblo para arropar sus caprichos como cancelar la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, dar luz verde a su Tren Maya y construir una termoeléctrica en Morelos y el líder opositor es asesinado.

-Ha dicho que combatirá la corrupción. Pero lo primero que hace es perdonar a corruptos, meter las manos en el Poder Judicial Federal para cambiar sentencias y sugerir ministros y magistrados a modo. Cerró los ductos de Pemex con el pretexto de combatir a sus aliados en campaña, “los huachicoleros” y los resultados fueron funestos. La escasez de gasolina en varios estados provocó pérdidas económicas y una tragedia en Hidalgo en la que fallecieron 132 personas. Asegura que uno de los motivos de la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto fue la corrupción de los empresarios involucrados y lo que hace es pactar con ellos y recontratarlos para la construcción de su capricho en Santa Lucía.

-En campaña aseguró que mantendría el apoyo para estancias infantiles y que respetaría la autonomía y soberanía de los estados. En los primeros 100 días de gobierno, empoderó a sus “superdelegados” estatales, se ha dedicado a ridiculizar a los gobernadores de oposición y a golpear la economía regional. Desapareció el Fondo Minero y se ha dedicado a construir una verdadera concentración de los recursos federales para manejarlos a su antojo en la búsqueda de clientela electoral. Adquiere nuevas pipas en Estados Unidos para distribuir gasolina, pero sin licitación alguna y enviando a la titular de la Contraloría a finiquitar la operación. Despide masivamente a empleados de Hacienda y obliga a reformar las leyes para que sus incondicionales -como el español e ingrato con el país que le abrió los brazos- Paco Taibo II, asuma un cargo en el gabinete.

Las incongruencias son mucho más, pero nuestro espacio es limitado.

Efectivamente, se cumplieron los primeros 100 días de López Obrador en la Presidencia de México. El periodista no es oposición sistemática ni es parte de “conservadores y enemigos de la patria”.

Simplemente, estamos convencidos de que muchos hacen las funciones de una conciencia nacional. Y lo hacen bien.