Incremento en las temperaturas climáticas obliga a acelerar medidas de mitigación y adaptación

Académico de la UNISON considera que se debe enfrentar el fenómeno con la cooperación de toda la sociedad, destacando la figura de las universidades.

Julio de 2019 fue el mes más caluroso en el mundo desde que se miden las temperaturas, justo por encima del registrado en el mismo mes en 2016, según datos del servicio europeo Copernicus sobre el cambio climático. Unos récords que, según especialistas de monitoreo de cambio climático, seguirán batiéndose.

Al respecto, Javier Esquer Peralta, docente e investigador del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Sonora, opinó que el anuncio de la agencia nos invita a tomar conciencia de que algo está ocurriendo y el calor va a ir aumentando, lo que alerta sobre la necesidad de acelerar las medidas de mitigación y de adaptación para enfrentar este fenómeno.

Investigador Javier Esquer Peralta.

“Las medidas de adaptación se refieren a qué vamos a hacer para adaptarnos a la realidad de que cada vez habrá más calor, y las de mitigación tratan de lo que podemos hacer para que ese calor que se está registrando se vaya desacelerando”, precisó.

Según los datos de Copernicus, el mes de julio de 2019 fue un 0.04°C más caluroso que el mes de julio de 2016, año del récord precedente, marcado por la influencia del fenómeno climático de El Niño. La temperatura del mes de julio de 2019 fue un 0.56°C más elevada que el promedio del período 1981-2000, indicó Copernicus.

Esquer Peralta, especialista en Desarrollo Sustentable, definió que el calentamiento global es un fenómeno natural que sucede cíclicamente, y que las actividades del ser humano hacen que ese fenómeno natural se acelere y que se vaya acentuando más el calor, lo que conocemos también como fenómeno de efecto invernadero, que hace que haya variaciones en la temperatura y en la humedad de la Tierra.

Mencionó que el acrecentamiento que reporta la agencia europea Copernicus puede parecer poco, pero localmente con medio grado que aumente la temperatura el impacto es mucho mayor al sumar todo lo que necesitamos para las acciones de mitigación y adaptación, lo que impacta de manera integral en lo ambiental, lo económico y lo social.

“En términos de las actividades agropecuarias, se utiliza más agua, así como mayor consumo de energía para mantener refrigeradas las casas, escuelas, oficinas y automóviles. Es un impacto masivo que realmente afecta en la cuestión ambiental; afecta en lo económico, en los bolsillos de las personas, empresas e instituciones. También aumentan los riesgos de enfermedades, como dermatitis, cáncer en la piel, problemas oculares, y es también cuestión de salud pública, ya que con los calores aumentan los vectores de transmisión, como el dengue, chikungunya y zika”.

El académico universitario, quien cuenta con un posgrado en el área de Producción más limpia y prevención de la contaminación, subrayó que atender este fenómeno requiere de la cooperación de toda la sociedad en sus diferentes actores, destacando la figura de las universidades, las cuales generan conocimiento sobre este problema y proveen a los futuros profesionistas en formación las herramientas necesarias para la toma de decisiones que contribuyan a minimizar los gases de efecto invernadero y calentamiento global.

“Desde la academia se está desarrollando más investigación, se están formando más profesionistas a quienes siempre les hacemos énfasis para que las decisiones que vayan a tomar tengan el agregado de la sustentabilidad y de le eficiencia energética. Cada vez hay menos resistencia para que los alumnos, maestros e investigadores puedan hacer análisis y diagnósticos para generar recomendaciones y alternativas de cómo pueden mejorar sus operaciones para una mejor eficiencia y contribuir en mejor medida a la sustentabilidad”, concluyó.