–ARCHIVO CONFIDENCIAL– La estatización empresarial

Desde tiempos de Miguel de la Madrid hasta Peña Nieto, han transcurrido 36 años en los cuales dejó de existir el modelo de control gubernamental al estilo socialista.

Por Armando Vásquez Alegría

“Internet para Todos” es una de las primeras empresas gubernamentales que anunció AMLO a inicios de su sexenio. https://bit.ly/37xgNT3

Una empresa más de gobierno es la señalada este domingo, de nombre  Segalmex que son de momento algo así como pinchi miles de tiendas de conveniencia tipo Oxxo. https://bit.ly/35upgEB

A su vez, papá gobierno dio vida a lo que era Banrural, aunque con otro nombre, así como controlador de las ventas de fertilizantes y seguros agrícolas. https://bit.ly/34hUaA4

Esa es la tendencia de este gobierno de AMLO y su socialismo a la mexicana. El centralismo, el control excesivo, la igual que en los 70’s cuando el gobierno decidió que sus manos deberían de manejar la venta de los productos en un aparente ganar-ganar pues podían manejar la producción –adquisición adelantada de siembras y demás insumos ubicados en la canasta básica–, hasta la comercialización, incluyendo almacenaje de inventarios, meneo y transportación, así como la promoción publicitaria de los precios novedosos de los productos.

Insisto, igual que en los setentas y cuya película ya la vimos. De hecho, ese modelo de control por parte del Estado mexicano acarreó la creación de una serie de paraestatales que duraron la mayoría 12 años y se convirtieron en el mayor foco de corrupción en la historia de este país.

De hecho hubieron de pasar 12 años –sexenios de LEA y JLP–, para que llegara Miguel de la Madrid y empezara a quitar los controles al mercado interno interpuesto por los dos peores presidente de este país de tal forma que la primera estrategia fue la apertura e ingreso de México al GATT para determinar los aranceles de los productos mexicanos al exterior de hasta un 50 por ciento. (Enero del ‘86).

Posteriormente, el 15 de diciembre de 1987,  De la Madrid suscribió el Pacto de Solidaridad Económica (PSE) para consensuar las medidas de contingencia antiinflacionaria (pues en ese año la devaluación del peso frente al dólar fue del 55% tras el crack de la bolsa de NY) y repartir cargas de responsabilidad, pero el sindicalismo independiente optó por las movilizaciones para protestar.  https://bit.ly/34gMuOD

Durante su gestión, el número de paraestatales pasó de 1,155 a 413 para que se dé una idea de los controles interpuestos por los sexenios socialistoides de Echeverría y López Portillo.

Con la llegada de Carlos Salinas de Gortari los primeros movimientos fueron espectaculares, encarcelando a financieros de primer nivel, constructores, dirigentes sindicales como La Quina, de Pemex, o el de Carlos Jongitud Barrios, en el SNTE, que de entrada le dieron un referente positivo, pero con el tiempo se le empezaron a caer los pajaritos como a los árboles que nacen torcidos.

Eso sí, quedamos a un “ya merito” de lograr un segundo milagro mexicano ad hoc al impulso otorgado a las iniciativas presidenciales, razonadas y apoyadas por los legisladores de todos los partidos. Luego vino la debacle con el asesinato de Colosio y el derrumbe de la economía en manos de Zedillo.

Le siguió el sexenio azul con resultados de estabilización económica que permitió un impulso a las inversiones –aunque el país legalmente poco se movió pues las cámaras estaban en manos de la oposición a Vicente Fox–, y se colocó el sector seguridad en el primer raiting a combatir que hizo Felipe Calderon abriera el fuego de guerra en su contra con resultados rasurados, no a la medida esperada.

Luego con Peña Nieto se regresó de nueva cuenta a la estrategia tipo salinista, de impulsar desde el principio acciones que sostuvieran el reconocimiento al nuevo presidente que se logró gracias al empuje de leyes que desde decenios permanecían igual.

Desde tiempos de Miguel de la Madrid hasta el final del sexenio de Peña Nieto, han transcurrido 36 años en los cuales dejó de existir el modelo de control gubernamental al estilo socialista impuesto por Echeverría y seguido por López pero ahora, otro López, Andrés Manuel lo vuelve a revivir y dar pie al proteccionismo y paternalismo del Estado como una medida de crecimiento que ya vimos que fracasó y conllevó en su momento a diferentes fracasos más como la estatización de la banca, de  emporios industriales y de tantos programas, proyectos y paraestatales más que se demostró que en manos de gobierno se convertían en focos de corrupción en el cortísimo plazo.

No creo que vaya a ser diferente esta situación ahora con AMLO y sus empresas gubernamentales.

Además, no hay que ir muy lejos para ir por ejemplos negativos como lo ocurrido en Venezuela cuando decidió apropiarse en bien del pueblo, por empresas privadas como la de Cemex o Bimbo que allí siguen, pero abandonadas que es lo que ocurre cuando papá gobierno le entra al quite. No sabe ser administrador de las compañías que crea o se apodera a la mala de ellas.

Y es que a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

 

EN FIN, por hoy es todo, mañana le seguimos si Dios quiere.

 

Armando Vásquez Alegría es periodista con más de 30 años de experiencia en medios escritos y de internet, cuenta licenciatura en Administración de Empresas, Maestría en Competitividad Organizacional y Doctorado en Administración Pública. Es director general de Editorial J. Castillo, S.A. de C.V. y de CEO, Consultoría Especializada en Organizaciones… Cuando la unión de esfuerzos no es suficiente.

 

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