Inició la fiesta del Pueblo; conmemoración de la fundación de Villa de Seris

Villa de Seris está de manteles largos con la realización del festival conmemorativo de su fundación.

Por Hilario Olea Ruiz

EL FESTIVAL DEL TAMAL… Oficialmente hoy comienzan las fiestas de la fundación de Villa de Seris con el Festival del Tamal en su quinta edición, y con ello se recuerda que fuimos la tercera población fundada en lo que hoy es Sonora, porque primero fueron Ures y San Miguel de Horcasitas. Según los historiadores el Virrey de la Nueva España Don Pedro de Castro y Figueroa, Duque de la Conquista, expide el decreto 39 para ordenar la creación del puesto o presidio del Pitiquín de Pimas, y luego Don Agustín de Vildósola y Alcadecoa, gobernador del Nuevo Reino de Sinaloa y Sonora, crea el Real Presidio de San Pedro de la Conquista del Pitic, que se ubicaba entre lo que hoy es el templo de la Candelaria y el Cerro de la Cruz, de ahí que no se pongan de acuerdo exactamente donde estaba el asentamiento. El caso es que hoy iniciamos  la celebración de los primeros 278 años de fundación del Pueblo, como le decían los de Hermosillo.

 

DE MUNICIPIO A BARRIO… Villa de Seris, como muchos saben y si no saben aquí se enteran, comienza como Pueblo de Seris, luego el 15 de diciembre de 1893 alcanzamos calidad de Villa. Posteriormente seríamos municipio hasta 1903, que es la primera vez que nos hacen barrio y nos agregan a Hermosillo. Sin embargo, en 1911 volvemos a ser municipio hasta el 9 de mayo de 1939 que nos hacen comisaría. Y en 1940 quedamos agregados de nuevo como barrio de Hermosillo. La razón de ello es que a Villa de Seris pertenecía el floreciente distrito agrícola del Río Sonora y las explotaciones cementeras. Ante este flujo de impuestos, la capital nos absorbe pero ofrecen que los impuestos que genere la empresa cementera se usarían para pavimentar las calles del pueblo. Obvio, lo único que nos dieron por muchos años fueron violines bien pintados.

 

TIERRA DE HUERTAS… Por muchos años y gracias a la bondad del Río Sonora, incluso luego que se construyó la presa, Villa de Seris fue una zona plagada de huertas y sembradíos. También había muchos ranchos, por lo que hasta 1960 era raro el chamaco que no supiera montar a caballo y arriar vacas. Con la merma del río vinieron los abandonos de las huertas y el crecimiento urbano. Sin embargo, nos tocó ver un Vado del Río lleno de campos deportivos. El lienzo charro. Una Sauceda donde era el lugar ideal para hacerse la pinta de la escuela. Un lugar lleno de nostalgia y vida bucólica. Sabrosa en extremo, porque todos nos conocíamos y se vivía de forma tranquila, salvo por lo peleoneros del barrio, entre los que se encontraba don Héctor Julio “El Negro” Olea.

 

PUEBLO CON TODO… A pesar de ser un pequeño pueblo, Villa de Seris llegó a contar con todo lo de una ciudad  y como municipio las avenidas clásicas, por eso se repiten el nombre de las calles que hay en Hermosillo. Teníamos cine y centros de baile. Incluso hubo una arena de toros. Tastes de carreras de caballo por rumbos del Palo Verde, en donde además eran las famosas fiestas del Día de San Juan. Nuestros propios cementerios. Pero sobre todo, grandes extensiones de huertas, siembras y potreros, que eran la delicia de los chamacos, que cada verano eran visitados resortera en mano para dos cosas, cazar palomas y cachoras, y para robar naranjas en las huertas. La mejor la de doña Lupe de Ahumada custodiada por el tremendo Barcelata, quien cintareó a varios de nosotros que nos atrevimos a robar las exquisitas granadas de esa huerta. Luego les platico la técnica para robarlas sin hacer ruido y alertar los perros y a Barcelata. Ah, y también había cantinas como el famoso Casino del Pueblo de don Luis Ibarra y luego de Chuchi Alcaraz, para terminar con el Monchi Huerta.

 

OASIS DE TRANQUILIDAD… En los 60’s, Villa de Seris estaba retirado del centro de la ciudad. Por eso los de Hermosillo decían que iban al pueblo y nosotros decíamos que íbamos a Hermosillo. Sin embargo, conforme fue creciendo la capital nos fuimos quedando en medio de la ciudad. Pero sin perder ese ambiente de pueblo. Sin dudas, el mejor lugar para vivir, según dicen los que nacimos aquí. Porque por fortuna y gracias a Dios tuve la oportunidad de nacer en la calle Rosales #5, de doña María y don Tello, mis abuelos maternos. Y si me sigue la suerte, aquí es donde quisiera colgar los tenis y el teclado.

 

LA FIESTA DEL PUEBLO… Ya iniciaron las fiestas por el aniversario de la fundación de Villa de Seris, y gracias al Patronato de Hamigos del Pueblo, y también la quinta edición de la Feria del Tamal. A diferencia de la otra celebración tradicional que es el Día de la Candelaria donde solo hay tamales de elote y de carne, ahora hay una enorme variedad. De los clásicos hasta los de arroz y camarón que trae de Empalme doña Vicenta. Los tamales de picadillo con la receta de mi abuela doña Eloisita Loustaunau. Los de machaca y acelgas están de poca. Y claro, todo lo que estila en estas fiestas. Obligados a no perderse esta celebración.