A Grupo México nadie lo frena

…Y ahora amenaza seriamente con una presa de jales a la comunidad de Bacanuchi.

Por Antonio López Moreno

La comunidad de Bacanuchi, Sonora se ve amenazada ante la construcción de una nueva presa de desechos mineros cerca del municipio, mientras que los recuerdos de la tragedia ambiental más grande en la historia del país siguen presentes.

La trasnacional minera Grupo México actualmente construye una presa de jales a pocos kilómetros de Bacanuchi que estiman concluya en 40 años, en un proceso donde la población no está informada y en el cual se cometieron graves violaciones a los derechos humanos, según especialistas.

Julieta Lamberti, directora de investigaciones de Grupo PODER, refiere que la autorización del Gobierno Federal para construir la presa de desechos sucedió sin estudiar a fondo.

De acuerdo con estudios de la especialista, Grupo México no cumplía con las normativas, además de que sus dictámenes de impacto ambiental estuvieron limitados.

“Más bien lo que vimos en ese documento es que se había presentado para cumplir con un requerimiento administrativo de la autoridad y no con el objetivo de proteger y garantizar el derecho humano al medio ambiente sano de la comunidad de Bacanuchi”, dijo.

En el 2019 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió un amparo a la comunidad ante violaciones a sus derechos humanos de participación, lo que obligó a la empresa multimillonaria a informar en reuniones públicas los detalles de la construcción.

La primera fue en julio del 2019, la segunda en septiembre del mismo año y la última fue realizada en enero del 2020. En esta última indicaron que no podrían comunicar hasta que concluya el proceso y cinco meses después no hay noticias al respecto.

“Y a pesar de que la autoridad se comprometió a hacer esta inspección y a dar y comunicar los resultados de esta expresión a las comunidades, en la última reunión en enero, se dijo que todavía no se había terminado el procedimiento, y que por lo mismo no podían comunicar los resultados a la comunidad. Y ahora casi cinco meses después de que se realizó la última reunión pública de información que estos resultados no han sido difundidos”, dijo.

La presa posee dimensiones casi incalculables y los riesgos que indica Julieta Lamberti alarman a los 206 habitantes de Bacanuchi registrados en el último censo poblacional.

“La presa está ubicada en la cuenca del Río Bacanuchi, entonces si empieza a haber filtraciones al subsuelo una vez que se empiecen a llenar los jales, como no está garantizado que no haya esta filtración, pues se podía empezar a contaminar más de lo que está contaminado el agua de la cuenca del Río Bacanuchi”.

De acuerdo con la investigadora de Grupo Poder, la presa está ubicada a menos de 20 kilómetros de la comunidad; su construcción fue hecha sobre la cuenca del río y no han calculado el riesgo acumulado, pues se encuentra a solo 2 kilómetros de la antigua presa de jales.

La nueva presa de jales abarca 3 mil 326 hectáreas de superficie, lo que es el equivalente a 4 mil 157 canchas de beisbol y en la cual es posible almacenar hasta 50 mil veces más substancias tóxicas de las que derramó Grupo México en el 2014. Sus dimensiones son tan enormes, que la comunidad de Bacanuchi cabría 138 veces en su vaso de almacenamiento.