El efecto adverso de los avances tecnológicos y las redes sociales

La endeble estructura legal deja abierta la posibilidad a la violencia robotizada sin límites ni castigos a quienes emplean una forma más avanzada de la llamada guerra sucia.

Por Israel Reyes y Ekaterina Kostioukhina

El efecto adverso de los avances tecnológicos y las redes sociales ha llevado a la sociedad a estar más polarizada, menos democrática y más ingobernable.

La ausencia de un eficiente marco jurídico que regule la conducta digital de las personas provoca que la sociedad se acerque cada vez más hacia un neo anarquismo total o a la pérdida total del estado de derecho, ya que pasa de lo digital a lo real, y donde el bien jurídico tutelar de la garantía universal de la libertad de pensamiento y de expresión se ve gravemente lesionada por la vorágine digital.

Peor aún es la violencia conducida por la propaganda automatizada: hordas de bots, usuarios falsos que propagan y virilizan noticias falsas o videos modificados-alterados, todo lo anterior con el objetivo de modificar la percepción de las personas en su sistema nervioso central (hacking the human brain) y así, poder manipular su toma de decisiones cognitivas y emocionales (pensamientos y emociones), incluso con técnicas de neuro-lingüística, neuro ciencia.

En ese sentido, resulta altamente ineficiente tener humanos monitoreando actividades cibernéticas autogeneradas por bots.

En específico, se agrava la pérdida de control y supervisión humana durante elecciones y procesos electorales, en lo que se refiere a la fiscalización de las actividades en redes sociales por parte de las autoridades para evitar la violencia tanto verbal como física durante las elecciones.

Es simplemente asimétrica la capacidad humana comparada con el contenido automatizado que proviene de bots, usuarios falsos, cuentas falsas, altamente sofisticados programados con inteligencia artificial y algoritmos sociales.

Aún más grave es la endeble estructura legal, ya que la Ley general de Partidos Políticos y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales tienen huecos que dejan abierta la posibilidad a la violencia robotizada sin límites ni castigos a quienes emplean una forma más avanzada de la llamada guerra sucia.

En la actualidad, el abuso de tecnología supera el uso ético de la misma, generando un estado anarquista, ingobernable, psicosis colectiva y sociedades más intolerantes donde los discursos de odio adquieren un eco nunca visto, lo cual polariza y daña el tejido social.

Además, esa disparidad entre la máquina contra el humano está robusteciendo las bases de la llamada Guerra 4.0 y los Golpe de Estado blandos, lo cual genera incertidumbre política, económica y social a gran escala.

Por ende, es necesario crear nuevas normas jurídicas y reglamentos acorde a la nueva realidad tecnológica, pero, sobre todo implementar tecnología simétrica, para garantizar elecciones auténticas, la libre expresión de pensamiento, un estado de derecho democrático y gobernantes legítimos.

 

 

Dra. Ekaterina Kostioukhina. Investigadora de neuropsicología social y las redes sociales como armas cibernéticas de manipulación masiva, en la Universidad de Harvard.

@Kostioukhina_MD

 

Dr. Israel Reyes. Experto en ciberinteligencia y ciberestrategia, catedrático en la Universidad George Washington en la maestría de Comunicación Política y Gobernanza.

@IsraelGReyes