Octubre rosa

El cáncer es similar a prepararse para una guerra, donde un ejército atacará tu cuerpo, tu reino, tus posesiones y en cada sesión de tratamiento tu sistema inmune tendrá que dar una batalla feroz.

Por Carolina McPherson

Quiero dedicar este texto a las mujeres, a las guerreras contra el cáncer, a las que luchan por prevenirlo, a las que se han ido, a quienes estudian la ciencia para erradicarlo, porque cada octubre es un recordatorio de que la información puede salvar miles de vidas.

Pareciera que este año casi todos los retos de salud se han visto opacados por la pandemia de COVID-19 en el mundo, de tal suerte que han pasado un poco desapercibidas efemérides de salud importantes, como el Día de la Prevención del Suicidio, el Día de la Salud Mental y algunos otros más; sin embargo, hemos visto como tan solo iniciar octubre, miles de personas se han volcado en torno al recordar las acciones sobre el mes de la lucha contra el cáncer de mama.

Durante octubre en todo el mundo se llevan a cabo tareas de sensibilización sobre este mal. Su desafortunada importancia radica en que el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres en el mundo. En México representa la primera causa de muerte por cáncer en las mujeres y según el Instituto de Investigaciones Biomédicas, se calcula que por este motivo cada día fallecen entre 10 y 12 de ellas.

Lo grave, es que en los últimos años ante la gran disponibilidad de información, en lugar de disminuir ha aumentado su incidencia, ya sea por el retraso en el tratamiento, por la tardanza en la búsqueda de atención médica o por la falta de un diagnóstico oportuno. Por esta razón es tan importante que todos, mujeres y hombres, tomemos un espacio para hablar sobre este tema.

Hay factores que pueden ayudar a que aparezca este padecimiento, estilos de vida, factores reproductivos, consumo de alcohol, el sobrepeso, la falta de actividad física y cuestiones hereditarias, entre otros. Una gran herramienta es la autoexploración, que ha mostrado ser de gran utilidad.

Si bien es cierto que hoy contamos con más información disponible, son muchos los motivos que como mujeres mueven nuestros miedos de padecer alguna enfermedad de este tipo; sobre todo si nos mencionan la palabra cáncer, el pánico se apodera de nuestra mente y nos bloquea para tomar decisiones asertivas. El cáncer es similar a prepararse para una guerra, donde un ejército atacará tu cuerpo, tu reino, tus posesiones y en cada sesión de tratamiento tu sistema inmune tendrá que dar una batalla feroz.

Nadie pierde la batalla, quienes luchan hasta el final y se van, también han ganado; quienes se quedan de igual forma han demostrado que hay esperanza para seguir una misión importante aquí.

Las mujeres sobrevivientes de cáncer de mama me hacen recordar una hermosa práctica artesanal japonesa que surgió hace cinco siglos para reparar algún objeto preciado roto. Los japoneses unen sus piezas con un barniz espolvoreado de oro y aunque el objeto ya no es el mismo, porque ahora son visibles las cicatrices doradas, estas recuerdan el paso del tiempo, las heridas y las batallas libradas. Después de la restauración, las piezas aumentan su importancia, recordándonos que nuestro verdadero valor está en lo que hemos superado y en cómo nos hemos sobrepuesto a las adversidades. Así son las guerreras valientes que luchan contra el cáncer de mama.

 

@caromcpherson

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