Category Archives: El Cajón de la Copechi

Columna de Elizabeth Estrada

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CARTA PARA EMMA

Hoy, el aire fresco que Natura nos regaló, me trajo tu imagen…Te vi ahí, en los andadores y bajo los árboles de la plaza en donde hemos

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Un día cualquiera

Mi cocina lucía como tras ataque aéreo. Apenas un día antes habían iniciado unos urgentísimos arreglos que Don Luis, el carpintero, no pudo concluir… entonces todo, absolutamente ¡todo! estaba fuera de lugar…

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EL ALQUIMISTA

Tres cuadras en loca carrera y mi corazoncito empujaba frenético queriendo salir por mis orejas…..evidentemente mi condición física

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El Trecho

Abrí los ojos. La ventana dejaba ver que el sol había cruzado la línea del horizonte y sus rayos bañaban ya con su luz dorada el primer día del 2014. …El reloj junto a la cama me indicó que eran las 8:15 de la mañana…”Hora de levantarse”- me dije.

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Invisibles

Mi jauría y yo habíamos llegado a realizar nuestros ejercicios matinales más temprano que de costumbre; las bailadoras de zumba apenas comenzaban a congregarse por lo que la música “guapachosa”, uno de los “personajes” del paisaje, permanecía ausente.

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Contra Viento y Marea

El evento había terminado. Al cierre, dos inesperados regalos habían sido recibidos con entusiasmo por el compacto y animoso grupo de asistentes

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Cuchillos

Estaba en franca guerra con el reloj: en 48 horas deberíamos tomar el avión que nos ubicaría en León, Gto para seguir el acostumbrado protocolo entre familias cuando dos de sus miembros se comprometen.….Y como suele suceder, a medida que el padre Tiempo hacía lo suyo las horas parecían encogerse.

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El Artista

Con pijamas y la cara lavada, estaba lista para entregarme a los brazos de Morfeo sin importarme que fuera sábado y que el reloj apenas marcara unos minutos después de las ocho.

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Nueva Mirada

“¿Y donde fuiste a correr?”….Mis palabras hubieron de recorrer la larga mesa de punta a punta e imponerse a la algarabía del resto de los comensales…

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Mensajes

Aunque molesta, se dispuso a despedirse de su Superior siguiendo paso a paso la disciplina castrense: levantó los hombros, realizó el saludo de rigor y salió de la oficina,….eso sí, otra vez, con las manos vacías.