Nuevo hogar
El mensaje llegó cuando el reloj había avanzado varios minutos delante de las ocho de la mañana. Aunque esperaba la noticia, un leve estremecimiento me recorrió todo el cuerpo…
El mensaje llegó cuando el reloj había avanzado varios minutos delante de las ocho de la mañana. Aunque esperaba la noticia, un leve estremecimiento me recorrió todo el cuerpo…
Ese sábado no resultó como se había planeado: listos para irnos a nuestro paseo matinal, Lobita pegó un brinco dentro del carro y lanzó un aullido
“¿Y dónde quedó Portillo?” preguntaba desde facebook un ex alumno de la Prevo. Mi cabecita comenzó a dar vueltas.., esa información
Con Morfeo ausente, pasar parte de la madrugada de ese 19 de enero con un libro en las manos me pareció la mejor decisión; eso sí, herido por el látigo de mi desprecio, el muy ladino dios de los sueños regresó muy “espichadito” por ahí una hora después. Fue una de esas ocasiones en donde no hay estrés, ni pendiente..
Ahí estoy, fiel a mi condición de ama de casa, ocupando mis manos en combatir los platos sucios mientras enviaba mi mente a la estratósfera…ya saben…