El presidente Felipe Calderón aseguró que la lucha entre los cárteles genera una violencia muy destructiva, irracional y cruel que afecta a todos, que preocupa y entristece a la población porque obedece a esa lógica.
Aseveró que la violencia que se vive actualmente obedece a varios factores, el más importante es la confrontación que los grupos criminales tienen contra otros por la disputa territorial, pues consideró que es un mercado en el que no todos caben y que se ha ido debilitando por la lucha entre cárteles y las acciones del gobierno.
En entrevista exclusiva con Jorge Fernández Menéndez y Viviana Besazo para Imagen 90.5, el mandatario aseguró que esa lucha genera un proceso de destrucción y debilitamiento entre los grupos criminales, por lo que para ellos, dijo, lo ideal sería no tener conflictos y dedicarse a su negoció, pues esta guerra los hace descuidarse a ellos mismos en su estrategia.
Calderón afirmó que a él le gustaría que hubiera menos violencia, “pero siendo francos con la gente, en el corto plazo eso no es previsible. Yo creo que en el corto plazo seguirán altos niveles de violencia para, finalmente, declinar en el mediano y largo plazo, de lo cual tengo toda certeza”.
Explicó que en la medida en que el Estado se siga fortaleciendo, y que se sigan debilitando a las organizaciones criminales, desestructurando, disolviendo, y confrontando, se irá fortaleciendo el control que el estado nunca debió perder de territorios, ciudades y de policías y ministerios públicos.
El presidente aseguró que siempre ha estado dispuesto a revisar la estrategia de seguridad, que es evaluada constantemente con el Gabinete de Seguridad en sus fallas y aciertos.
Destacó que más allá de su disposición a revisar dicha estrategia, él pide que le indiquen para dónde quieren que se ajuste, que cosas distintas o diferentes puede hacer o quieren que hagan, por lo que señaló, esto se debe de dar en una discusión muy amplia y que contrapese lo que son las ventajas y desventajas, que van más allá de la decisión del presidente, pues es una decisión del congreso y de la sociedad entera porque afecta la suerte de millones de familias en México.
Al ser cuestionado sobre los resultados de las encuestas que reflejan que el 70% de la población está en desacuerdo con esta lucha anticrimen, el mandatario aseguró que el 80% de los ciudadanos apoya la lucha misma que el gobierno está librando. Sin embargo, dijo que lo que se desaprueba es el ambiente de violencia que se está viviendo, pero para poderla reducir es necesario vencer el poder criminal de las bandas que fue creciendo y tejiendo una red de complicidades a la que nadie hizo caso y que fueron actuando en total impunidad.
Por ello, para debilitarlas es necesario enfrentarlas, lo que implica atacar la base, a los jefes de plaza y los sicarios, “a los que hemos atrapado en un buen número, así también, a los principales líderes. De los ocho o 10 principales hemos atrapado a por lo menos cuatro: el Mochomo, Arturo Beltrán Leyva, Ignacio Coronel, La Barbie y habrá quien agregue a Reynaldo Zambada, a Vicente Carrillo y al propio hijo del Mayo, pero tiene que ser una acción continúa”.
Sobre la construcción del nuevo andamiaje institucional de las policías estatales y municipales coordinados con autoridades federales, el Ejecutivo consideró que es el mayor pendiente que tiene en el país, pues el día que se tengan agentes estatales confiables y poderosos, ese día se dará un viraje fundamental en la batalla contra la delincuencia.
Puntualizó que el tiempo que se llevará esto dependerá de los gobernadores y legislaturas estatales y de cuánto dinero sea destinado para tener policías confiables, que es el mayor problema del país y que son la clave de la reconstrucción institucional en el país en materia de seguridad.
Afirmó que a él le gustaría finalizar su gestión con esa estructura institucional sólida y reconstruida, pero advirtió que de no existir el grado de corresponsabilidad y conciencia, este problema podría durar muchos años más y ello prolongará la lucha anticrimen.
Aseguró que el 90% de los delitos que se están cometiendo deberían ser combatidos por los policías estatales y municipales, pero no los están combatiendo.
“Si no nos unimos, no vamos a avanzar y si hay obstáculos políticos en la política de seguridad, por ello debemos cambiar los paradigmas, el paradigma de echarnos la culpa recíprocamente al paradigma de esto lo tenemos que combatir entre todos, independientemente de que no sea competencia mía un delito de robo, yo tengo que contribuir como presidente y estoy dispuesto a hacerlo, a recomponer el tejido institucional en esta ciudad para que no haya más robos, pero también necesitamos que desde los estados se deje de decir que la seguridad es un tema del presidente”, apuntó.
Comentó que para poder contar con la fortaleza institucional se depende de la fortaleza política, para lo que se requiere unidad, por lo que destacó la necesidad de superar las diferencias partidistas, y una manera de hacerlo es convirtiendo el tema de la seguridad en una política de estado, pues no es una lucha del presidente.
Así mismo, dijo que la voluntad política de todos los partidos sería una fuerza enorme que permitiría poder contar con un centro de control de confianza en cada estado, reclutar a policías jóvenes limpios, bien pagados y con ideales; formar nuevos cuerpos de policía poderosos en cada estado y que partidos y ciudadanos se encarguen de que esa policía funcione.
Destacó que por mucho poder que tengan los criminales, el Estado tiene más poder que todos y tienen la capacidad de enfrentar a los criminales, pues a nivel federal se cuenta con un nivel de coordinación razonable, pero que dónde falla es que existe una falta de coordinación a distintos niveles de gobierno.
(Información de Excelsior.com)