APRENDER A VIVIR CON LA SB1070
* Descarta Padrés se dé marcha atrás
* Boicot comercial ¿a quién afectaría más?
* Empresarios exportadores mejor callan
* No podemos cambiar leyes de los EU
* Cambiémoslas aquí para ser mejores
* Aumentará repatriación: Alejandro Salas
Al descartar ayer el Gobernador Guillermo Padrés que su homóloga de Arizona, Jan Brewer, dé un paso atrás en la aprobación de la ley SB1070 y por lo que dio a conocer el delegado en Sonora del Instituto Nacional de Migración (INM) respecto a la preparación de esa dependencia federal para atender a los repatriados, pues debemos dar por hecho la aplicación de ese estatuto y por tanto aprender a vivir con el si tanto nos gusta visitar ese estado norteamericano.
Además, poca, o nula, ha sido la respuesta de los sonorenses para unirse a ese boicot comercial que los partidos y legisladores están promoviendo. El pasado fin de semana las filas para introducirse a ese país por la frontera de Nogales, eran igual o superiores a las acostumbradas.
Por otro lado, no veo a un comercio local organizado para sacar provecho de la situación, pero no incrementado los precios, sino ofreciendo rebajas atractivas para los compradores y con el eslogan de “adquiere aquí y sin riesgos”, o bien pudiera ser “aquí sí respetamos tu dignidad”.
Ayer, el delegado del INM, Alejandro Salas, en una reunión mañanera con representantes de los medios de comunicación, luego de presentar los nuevos programas de atención para quienes desean internarse al país, aseguró que la dependencia se está preparando para si llegaran a ocurrir repatriaciones masivas.
Desde luego esa posibilidad la ve muy factible, incluso considera habrá de aumentarse en cuando menos un 50 por ciento a partir de la aplicación de esa ley considerada por la mayoría como discriminatoria.
Actualmente se registran al día entre 400 y 500 regresos de mexicanos, principalmente por Nogales. Es decir entre 12 mil y 15 mil cada mes. En lo que va del 2010, la cifra ronda las 42 mil repatriaciones.
También ayer, el Gobernador Padrés dijo que se analizan vías jurídicas para manifestar su inconformidad ante tribunales internacionales. De hecho el gobierno de Sonora trabaja “de la mano con la Federación para ver que rumbo van a tomar las relaciones” con Arizona, indicó el mandatario.
Evidentemente Padrés ha sido muy cauteloso en sus declaraciones, nunca ha dicho apoya un boicot comercial, solo ha expresado respalda todas las manifestaciones libres de inconformidad por el establecimiento de esa ley.
Si bien es cierto es su partido, Acción Nacional al igual que el PRI, el que promueve intensamente ese boicot, pero como gobierno sabe no es conveniente motivar un rompimiento comercial porque también habría respuesta del sector privado de Arizona y se perjudicaría particularmente a los empresarios locales dedicados a la exportación
Hasta hoy lo más impactante ha sido el que gobernantes y legisladores mexicanos estén suspendiendo sus visitas a eventos oficiales programados para llevarse a cabo en Arizona, entre otros la reunión de gobernadores fronterizos. También la reunión Sonora-Arizona se canceló.
Sin embargo, no creo pase de ahí, y luego todo habrá de volver a la normalidad.
Un boicot comercial es casi imposible, solo podría efectuarse de parte de los compradores mexicanos de fin de semana, y ya vemos que no.
Además, ¿en dónde queda el empresario sonorense que exporta sus productos al vecino estado de Arizona?
Y habló de ganaderos, agricultores y maquiladores. Este sector nada ha dicho, ni para bien ni para mal. Y es que está entre la espada y la pared. No puede oponerse abiertamente a una postura del partido en el gobierno pero tampoco poner en riesgo sus capitales.
Si se rompen las relaciones comerciales con Arizona, como ha demandando también la Cámara de Diputados, ¿a dónde llevarán sus productos en venta? ¿Cómo los va a apoyar el gobierno federal de suceder?
Y si se oponen abiertamente al boicot entonces ¿se pelean con el partido de Padrés? O sea, es más complicado de lo que aparenta.
Debemos ser objetivos, el rompimiento comercial afecta a Arizona, pero también, y quizás mas, a Sonora.
Algo que tampoco debemos pasar desapercibo es que ellos tienen todo el dinero del mundo y nosotros no, pero además, y es fundamental, son leyes de otro país, se deben respetar nos guste o no.
En lo personal estoy en total desacuerdo con esa ley que criminaliza al indocumentado, y lleva una gran dosis de racismo, pero son sus leyes.
Nosotros no podemos cambiar las leyes de otro país, pero sí las nuestras para garantizar mejores condiciones de vida y que los mexicanos permanezcamos en México, y para nada se nos antoje cruzar la línea y pisar suelo estadounidense, ni para trabajar, ni para vacacionar ni para ir de compras.
Y mire, como anillo al dedo cae la Conferencia Nacional de Competitividad y Mejora Regulatoria inaugurada precisamente ayer por el Gobernador Padrés. Como él bien lo dijo, Sonora debe sacarle mucho provecho a ese intercambio de información y experiencias. Ese es el camino.
La SB1070 resulta indignante, pero es su ley. Reformemos las nuestras para hacer de México un mejor país, un gran país.
Y entonces sí, las relaciones comerciales, turísticas, académicas, serán de igual a igual.
Bueno, parece un sueño, pero no imposible.








